¿Guerra? ¿quién dijo guerra?

 Tarde o temprano tenía que llegar. Mata se había comprometió a terminar la presente costase lo que costase y difundirlo a aquellos personajes que hasta ahora han sabido aguantarle sus tostones, contradicciones y desvariaciones incluso no siendo muy afines a los comentarios recibidos pero siempre respetando. Agradeciéndoles su actitud y reconociendo que soy igual de cabezón que todos ustedes les pido que no cambien…

Estimados, como viene siendo tradición descubrís entre vuestros mensajes, mi manifiesto en vuestros buzones electrónicos que se llenan de kas y dónde os veis obligados a deletrear los forwards de guarrillas y chistecillos verdes que conserváis desde hace semanas.

Me produce un curioso hábito sin sentido, remitiros un texto de éstas características, aunque mi inconsciente me asegura que es para conservar aquel contacto cada vez más esporádico con aquellos chavales que dejaron a sus espaldas el paraíso inocente del colegial europeo. Gracias a la comunicación vía e-mail que ustedes bien conocen, puedo plasmar en unas líneas algunas cuántas reflexiones, muchas dudas y alguna que otra “boludez” para hacerlas llegar hasta sus respectivos hogares de manera rápida, económica y eficaz e intentar que por lo menos si han tenido un mal día, o han discutido con un ser querido o bien acaban de echar un mal polvete no se sientan totalmente tristes, solos o incomprendidos… Y que recuerden que yo también me enfadé con cada uno de ustedes, me reí y me emborraché, jugué al fútbol y al basket, me deprimí y me entusiasmé tontamente, robé y me robaron, me tocaron los cojones y yo se los toqué a ustedes… en fin… y muchas cosas mas…

Sé que muchos estarán investigando por la World Wide Web intentado obtener información para sus respectivos trabajos que se acercan al día del juicio final. Otros estarán luchando por mantener esa concentración delante de esos libros que ojearon al principio de curso y que ahora intentan empollar con rapidez. Posiblemente interrumpan sus labores con la llamada de alguna fémina que les diga que les quiere o simplemente que les transmitan mensajes de ánimo. O bien si tienen mas suerte el simple acercamiento erótico hacia su pareja, (véase abrazo, masaje, beso o vayan ustedes a saber), seguro que les reconfortará y suministrará energía para seguir adelante en su empeño estudiantil. Entre tanto, un servidor se permite el lujo de robarles un trozo de su valioso tiempo para compartir.

Para mí todo va demasiado rápido, cuesta llevar las riendas de lo que se llama vida, menos en instantes como estos dónde la música de películas y un pizca de generosidad me permiten plasmar ideas que van del corazón a la pantalla pasando por el cerebro. Considero importante compartir de vez en cuando ya que cada día se hace esta tarea mas complicada, y al igual que el porrito o el calimotxo si no comparto me mareo y me sienta mal.

Antes de proseguir y sin entrar mucho en detalle, permítanme que les felicite por sus respectivos encuentros amorosos. Pienso que se ha encontrado una cierta madurez personal que le ha llevado a consolidar sus relaciones de pareja. Esto tampoco tiene que dejarse pasar y tiene que valorarse en su justa medida. Nos hemos vuelto también mas vulnerables, hemos sufrido, nos hemos sentido solos, hemos querido mandarlo todo a tomar por culo y hemos resistido tormentas… nos hemos aprendido a conocer un poquito mejor… felicidades! es una tarea altamente complicada, posiblemente uno de los mayores exámenes que no tienen edad de aprobado, y seguimos en la prueba pero desde mi punto de vista dejarme que nos pongamos un notable con sobresaliente. Porque no decirlo, también nos hemos vuelto mas sensibles y hemos hecho cosas que hasta hace unos años pensábamos que no haríamos.

Compañeros, en cuestión de meses, algunos de nosotros dejaremos aquella época dorada del estudiante y nos adentraremos en el excitante mundo laboral dónde tendremos que poner a prueba nuestra valía para buscarse un sitio en lo que hoy llaman sociedad de mercado de oferta y demanda y deberemos hacer uso de aquello que hemos sabido absorber a lo largo de los años a nivel académico y sobre todo a nivel humano y personal … Otros tendremos que esperar en el semáforo en rojo esperando con el motor a punto a que nos den el pistoletazo de salida… punto muerto en el que se aprovechará para empezar a preparar mentalmente el camino a seguir.

Pero no tengamos miedo cuando la cuesta sea demasiado ascendente y tampoco padezcamos vértigo cuando miremos para abajo y no sepamos exactamente que suelo vislumbrar. Y si tenemos ganas de llorar (y acuérdense de mi que las tendrán), lloremos. Lloremos porque luego nos secaremos las lágrimas para ver con mas claridad por donde tendremos que avanzar. Avanzar, dónde sea, pero avanzar. Avanzar para equivocarse una vez, avanzar de nuevo para equivocarse otra vez, al final habremos avanzado mas en nuestra camino interior que si nos hubiésemos estancado en la terrible duda, con el riesgo inminente de que nos lleve esa temible corriente y marea. Nos habremos equivocado, ¿y?

Cuando acaben de leerme gracias al aparato que tienen enfrente de ustedes y que utilizan cada día religiosamente, podrán apretar el botón izquierdo de su “mause” y seguir con sus investigaciones. O bien curiosearán en aquella página que no tuvieron tiempo de verificar…o bien volverán a comprobar si les ha escrito aquella persona que ustedes no olvidan y que esperan que no les haya olvidado o bien recrearse con alguna de las guarillas para saciar el nerviosismo semanal… Esta situación era difícil de concebir por aquellos años dorados de la Escuela Europea donde el sacrifico placentero de cada día era ayunar para hacer deporte. Hoy los sacrificios son menos gratos ya que el stress aumenta considerablemente provocado por esta maravillosa/maldita tecnología de aparatos para comunicarse y el hueco para el deporte desgraciadamente se reduce considerablemente. No olvidemos lo mucho que nos ha dado el deporte y lo que le debemos…

Curioso, ¿no? Curioso como el aparato que difunde imágenes a distancia a través de un cable, que algunos tienen la suerte o mala suerte de visitar con mayor o menor frecuencia. Aparato donde se puede apretar un botón y aparece un individuo trajeado que dice ser nuestro amigo y que comenta que pasaremos una gran velada con él. Enseguida se pasean piernas y escotes con sonrisa colgate instalándose en nuestro subconsciente sexual. Volvemos a apretar otro botón. Individuos e individuas salidos del gimnasio enseñan sin pudor como tener unos buenos abdominales y nos dan un cursillo acelerado de ligoteo. Nos miramos los michelines que nos sobran y echamos rápidamente memoria para aseguramos que nos sentimos aceptados por alguna hembra. Hasta que concebimos poco a poco el poder de la manipulación y el colmo de la estupidez humana que puede llegar hasta límites insospechados.

Hace apenas unas semanas apretábamos otro botoncito y aparecía un niño muy moreno tumbado en una camilla con todo tipo de cables por el cuerpo. Presenciábamos hombres vestidos con ropa como las que usaban en la peli Platoon o la no menos peli La Chaqueta Metálica. También hay tanques como los que usaron en una de las últimas escenas de Indiana Jones y la Última Cruzada. Y por lo visto el paisaje recuerda al de Lawrence de Arabia. Por el suelo unos cuerpos inmóviles y ensangrentados como los que presencié en el documental Así se hizo Salvar al Soldado Ryan, solo que por lo visto estos no creo que se levanten cuando Spielberg grite CORTEN !

Corten el rollo, vamos, vamos corten el rollo. ¿Guerra? ¿Quien dijo guerra? ¿Pero que podíamos esperar los ciudadanos que habitamos este mundo malherido que se hunde paulatinamente en el conformismo, el patetismo y el surrealismo…?

El estado de indignación que me produce la situación actual supongo que es resultado de que las grandes dosis de anestesia que han intentado inyectarme los medios de comunicación no ha hecho del todo efecto en mi organismo. Pero sigo algo drogado, aturdido, en fin anestesiado… y lo anormal se vuelve pan de cada día y viene a formar parte de mi cotidianidad. Y tengo algo de miedo. A veces siento brotes de optimismo e idealismo que me hacen seguir luchando por lo que creo… y ¿qué es en lo que creo? creo en los seres humanos, creo en la vida como oposición a la muerte, creo en el amor de madre, creo en el amor como único recurso para la supervivencia…

No amigos, nosotros no podemos cambiar el rumbo de las cosas, no podemos hacer frente a la ansia de poder de aquellos personajillos que visten de traje y corbata y que se sientan en sillones blanditos de cuero y juegan con las naciones como si fuera el Risk, no señores… pero podemos hacer algo muy importante que afortunadamente la diplomacia y la globalización no oye pero que muchos han puesto ya en práctica… sembrar. Sembremos en los demás, comuniquemos, hablemos, que nuestros pensamientos tengan destinatarios con ánimos de aprender y escuchar. Demos nuestra opinión a todo lo que se nos antoje, canalicemos energías, fuerzas y perseveremos e insistamos en nuestras críticas e insatisfacciones. En el futuro aquellas ideas no quedaran en vano y darán su fruto. Es nuestra fuerza, la de cada individuo semi anestesiado, y nosotros la tenemos, no la desaprovechemos. Y cuando me refiero a sembrar me refiero a todo acto de comunicación personal que tenga destinatario y sea preciso compartir.

Aquella vida que solo duró demasiado poco en relación con ¡la historia de la Humanidad!, seguirá viva porque habremos sembrado en otras personas que no olvidaran aquellos actos que probablemente tú ignoras pero que al otro le será difícil de olvidar. Siembren en sus parejas, en sus familias, en todos aquellos que ustedes consideren oportunos y dejen que ellos siembren en ustedes. Es lo mas bonito de toda relación y la clave para que no se conviertan en encuentros efímeros.

Porque queridos amigos dejarme que os cuente un terrible secreto, es posible que nos estemos muriendo poco a poco en nuestro interior… es probable que nos estemos llevando por el terrible conformismo de la veintena que infectó a los hoy llamados yupies que nacieron en los 60, por esas estupideces que nos rodean con la intención de hacemos felices. Ya no tiene sentido decir que los tiempos han cambiado, el mundo ha vivido una revolución tal en todos los sentidos que no tengo mas remedio que remitirme al famoso titulo de la película de Stanley Kramer El mundo esta locolocolocoloco, paso de meterme en críticas a la guerra en Irak por el gobierno del llanero solitario o al desplante de los peperos cuando el manto negro cubría el Mar Atlántico y miles de gallegos no podían creer lo que les pasaba. No me interesa que esto se convierta en panfleto político. Al fin y al cabo la mayoría reconocemos objetivamente las desastrosas políticas estatales e internacionales que se han llevado a cabo, aunque a veces por mucho que sepamos no seamos muy conscientes.

Pero reivindiquemos una justicia por los valores en los que creemos, respetando y luchando por una causa que uno mismo considere noble e importante.

Poco antes de morimos, final que tarde o temprano nos llegará, será bonito mirar hacia atrás y ver lo que ha valido la pena en nuestro camino elaborado con esfuerzo por baldosas amarillas, caminito que guió a la protagonista Dorothy en El Mago de Oz. En su camino el león con falta de coraje, el leñador de hojalata sin corazón y el espantapájaros sin cerebro fueron artífices del destino de la protagonista. Se ayudaron mutuamente para afrontar los miedos y las inseguridades que les acechaban constantemente , aquello que no les dejaba vivir, intentaban encontrar una respuesta a su enigma, una solución a sus problemas, un consejo a sus dilemas…

Si habéis llegado hasta el final de este mejunge de texto os felicito, es un coñazo leerlo varias veces para corregir faltas pero es un gustazo presentarlo a personas respetables y saber que se pueden compartir momentos a través de una teclado y una pantalla (¡famosa tecnología!), con aquellos seres entrañables que por muy diferentes que sean, te habrán ayudado a llegar al final de tu camino de baldosas amarillas.

Gracias espantapájaros, leones y leñadores.

No pidamos una carga ligera, pidamos unas espaldas fuertes.

(T. Roosevelt)

Os quiere

Mataburultz

Continuará…………………………………………………………..

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