AMENÁBAR Y LOS GOYA: UNA HISTORIA DE AMOR

samenabar141204.jpgAlejandro Amenábar arrasó de forma espectacular con 14 goyas mar adentro en la XIX edición de entrega de los premios Goya. No dejó casi ninguno. Bueno sí, la coproducción franco-española El Lobo, uno de los escasos éxitos del cine español del 2004, se tuvo que conformar con dos galardones en apartados técnicos. Mientras que Tiovivio c. 1950 de Jose Luis Garci, se llevó un merecido premio en el apartado de mejor dirección artística por la impecable recreación del Madrid de los años 50. Almodóvar cómo siempre, ignorado por la Academia. Poco más para el resto. La Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, estaba decida a consagrar el domingo por la noche, al jóven artista español de origen chileno, como uno de los mejores directores que ha dado el cine español. Amenábar ya lleva conseguidos siete goyas desde 1996, cuando se alzó con el premio al mejor director novel por Tesis, su sorprendente e inquietante ópera prima, que le catapultó definitivamente a la fama.

Mar adentro, se ha convertido en la tercera película más vista en el 2004, por detrás de Shrek 2 y Troya. Recordemos que su anterior film, Los Otros (2001), tiene el privilegio de ser la película más exitosa del cine español. Su trayectoria cinematográfica ante la taquilla no deja lugar a dudas; las películas de Amenábar siempre han levantado gran expectación entre el público llegando incluso a crearse una perfecta conexión y complicidad entre realizador y espectador, de la que el cine español debe sentirse totalmente orgulloso. Podría decirse que constituye un ejemplo a seguir, ya que el cineasta reúne talento, sensibilidad e ingenio para contar historias sobre snuff movies, realidad virtual, fantasmas que no quieren serlo y seres humanos que luchan por su libertad de elección, consiguiendo convencer a todo tipo de público.

La llamada “industria” del cine español, cede ante la evidencia de que están ante un fenómeno para explotar e intentan mimarlo, cuidarlo y protegerlo…, para que de alguna manera se convierta en un embajador, en un representante de nuestro cine tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, y poder paliar esa denominada crisis que padece nuestro cine. En efecto, desde hace unos años, se insiste en la constante crisis que vive el cine español. El último informe del 2004 del Ministerio de Cultura, hizo disparar las alarmas ya que revelaba un descenso considerable de espectadores que iban a ver cine español.

Es en esos momentos críticos, cuando el factor Amenábar se presenta como pilar fundamental para sostener una industria dolida al ser rechazada y marginada por sus propios espectadores. Y es que más allá de premiar la incontestable calidad de este jóven cineasta, galardonar el trabajo de Alejandro Amenábar, constituye en estos momentos, ahora más que nunca, una inyección de esperanza y apoyo para respaldar nuestro cine. Academia, taquilla y premios

Mar adentro, ha servido como plataforma de lanzamiento para dar oportunidades a grandes talentos de la interpretación e impulsar las carreras cinematográficas de actores y actrices sentenciados a perdurar en series de televisión o cortometrajes. Pero sobre todo Mar adentro nos ha permitido constatar que tenemos grandes actores en nuestro país. El cine español, que necesita permanentemente renovar su cantera de artistas e intérpretes profesionales, vuelve a agradecer la confianza del jóven director por apostar en nuevos rostros que añadir a nuestro panorama cinematográfico español. Nos acordamos por ejemplo de Solas (1999), la ópera prima del director andaluz Benito Zambrano, que paseó su film por diferentes certámenes internacionales cosechando en todos ellos reconocimientos unánimes de crítica y público. Esa comunión entre la Academia y realizador a través del público, también la observamos con Santiago Segura y su Torrente, que obtuvo el Goya al mejor director novel en 1997. La cinta del “show-man” de Carabanchel, se convirtió en un éxito sin precedentes y a pesar de que la película no destacaba especialmente por su argumento y calidad interpretativa, el film consiguió atraer al público en masa. La Academia no lo dejó pasar por alto y como muestra de agradecimiento, el film fue galardonado con diversos Goyas. Torrente, el brazo tonto de la ley se convirtió en la película más taquillera del cine español hasta que Los Otros la desbancó en 2001.

Y que pasa con Pedro Almodóvar? El caso del director de Hable con ella es algo diferente. Con el tiempo, por razones que no vienen a cuento destacar en estos momentos, el director manchego, al igual que ha ido ganando adeptos con sus películas, sobre todo fuera de nuestras fronteras, también se ha ido formando un frente de enemigos entre los miembros de la Academia… Por otra parte una gran parte del público español, empieza a perder el interés por sus películas polémicas y transgresoras que siguen una temática parecida a la que inició en los años 80, y que incluso adaptándose a los tiempos que corren, no logra convencer a los espectdores.

Danzando alrededor del muerto. Por otro lado, es curioso constatar el impacto mediático que puede obtener una película en nuestro país y todo el festival circense que se puede llegar a montar alrededor del mismo. Esto no tendría el más mínimo interés si se tratase de una película cualquiera, lo veríamos incluso normal, pero considerándo un film que está basado en hechos reales, y que cuenta los últimos años de vida de un marinero tetrapléjico que desafíó a la justicia para obtener una muerte digna, nos empezamos a hacer cierto tipo de reflexiones.

Coincidencia o no, recordamos el revuelo que provocó en algunos sectores, las declaraciones del director madrileño en una revista gay, afirmando su orientación sexual, días antes del estreno de su película. Este comentario provocó cierto tipo de revuelo por parte de los medios de comunicación y cómo era de esperar, favorecieron directamente al marketing de la película. La prensa del corazón no quiso desprovechar el tirón mediático de los protagonistas de la película, Javier Bardem y Belen Rueda, e indagó en un posible romance entre los actores, durante el rodaje y la promoción del film. Sin duda alguna la que más ha salido beneficiada de este ‘boom”, ha sido la popular actriz de televisión, ya que le ha permitido, entre otro tipo de promociones, convertirse en una de las actrices de moda siendo incluso requerida por importantes firmas de centros comerciales como imagen de reclamo publicitario.

No hace mucho tiempo, el debate sobre la eutansia volvió a levantar ampollas, cuando Ramona Maneiro, amiga de Ramón Sampedro, hizo una serie de declaraciones que la apuntaban por parte de la familia de Sampedro, cómo responsable directa de la muerte del marinero. La tema de la eutanasia, estaba a la orden del día, y todo el mundo se daba el dercho de opinar al haber visto la película.

Si añadimos a toda esta serie de anécdotas, los diferentes galardones internacionales, reconocimientos de público y distinciones de críticos, convierten definitivamente el film Mar adentro, como el acontecimiento del año en España. Lola Dueñas, ha señalado en algún medio que el propio Ramón Sampedro se debe estar riendo de todo este tinglado y la verdad es que pocos nos podíamos llegar a imaginar que aquellos que nos emocionamos con la imagen de ese hombre pidiendo que por favor le dejasen morir en paz, pudiese acarear tanto espectáculo mediático hasta llegar a las puertas del mismísmo Oscar de Hollywood.

Arte, marketing, industria, morbo, promoción, cotilleo… factores que se dan la mano de manera inevitable en este circo que es el cine español.

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