CARTA ESCRITA EN EL AÑO 2070

Ayer por la mañana, al levantarme, encontré bajo mi puerta un sobre
extraño, el papel era grueso y gris, como una especie de “aleación”
de papel y metal, no es rígido, no tiene estampilla pero mi nombre y
dirección están claramente escritos; lo abrí con suma curiosidad, al
extender las hojas, me extrañó que la letra, escrita a mano, me era
familiar, y lo más sorprendente es la fecha y el contenido, el cual
comparto con ustedes. Año 2070.

Acabo de cumplir los 70, pero mi apariencia es la de alguien de 95.
Tengo serios problemas renales porque bebo muy poca agua. Creo que
me queda poco tiempo. Hoy soy una de las personas más longevas en
esta sociedad. Recuerdo cuando tenía 5 años: todo era muy diferente.
Había muchos árboles en los parques, las casas tenían hermosos
jardines y yo podía disfrutar de un baño de regadera hasta por una
hora. Ahora usamos toallas empapadas en aceite mineral para limpiar
la piel.
Antes todas las mujeres lucían su hermosa cabellera.
Ahora debemos afeitarnos la cabeza para poder mantenerla limpia sin
agua.
Antes mi padre lavaba el auto con el chorro de la manguera.
Hoy los niños no pueden creer que el agua se utilizara de esa forma.
Recuerdo que había muchos anuncios que decían “cuida el agua”, sin
que nadie los tomara en cuenta…
Pensábamos que el agua jamás se podía terminar.
Ahora, todos los ríos, presas, lagunas y mantos acuíferos están
irreversiblemente contaminados o agotados.
Antes la cantidad de agua indicada como ideal para beber era de ocho
vasos al día por persona adulta.
Hoy solo puedo beber medio vaso.
La ropa es desechable, con lo que aumenta grandemente la cantidad de
basura; hemos tenido que volver al uso de los pozos sépticos como en
el siglo pasado porque ya las redes de desagües no se usan por la
falta de agua.
La apariencia de la población hoy es horrorosa; cuerpos demacrados,
arrugados por la deshidratación, llenos de llagas en la piel por los
rayos ultravioletas que ya no tienen la capa de ozono que los
filtraba en la atmósfera, inmensos desiertos constituyen el paisaje
que nos rodea por doquier.
Las infecciones gastrointestinales, enfermedades de la piel y de las
vías urinarias son las principales causas de muerte.
La industria está paralizada y el desempleo es dramático.
Las plantas desalinizadoras son la principal fuente de empleo y te
pagan con agua potable en vez de salario.
Los asaltos por un bidón de agua son asunto común hoy en las calles
desoladas. La comida es 80% sintética.
Por la resequedad de la piel una joven de 20 años luce como si
tuviera 40.
Los científicos investigan, pero no hay solución posible.
No se puede fabricar agua, el oxigeno también se ha degradado por
falta de árboles lo que ha disminuido el coeficiente intelectual de
las nuevas generaciones.
Se ha alterado la morfología del espermatozoide de muchos
individuos, como consecuencia hay muchos niños con insuficiencias,
mutaciones y deformaciones.
El gobierno incluso nos cobra por el aire que respiramos:
137 m3 por día por habitante adulto.
La gente que no puede pagar es arrojada de las “zonas ventiladas”,
que están dotadas de gigantescos pulmones mecánicos que funcionan
con energía solar, no es de buena calidad pero se puede respirar; la
edad promedio es de 35 años.
En algunos países quedan manchas de vegetación con su respectivo río
que es fuertemente custodiado por el ejercito, el agua se ha vuelto
un tesoro muy codiciado, más que el oro o los diamantes.
Aquí en cambio, no hay árboles porque casi nunca llueve, y cuando
llega a registrarse una precipitación, es de lluvia ácida; las
estaciones del año han sido severamente transformadas por las
pruebas atómicas y la industria contaminante del siglo XX.
Se advirtió entonces que había que “cuidar el medio ambiente” y
nadie hizo caso.
Cuando mi nieta me pide que le hable de cuando era joven le describo
lo hermoso que eran los bosques, le hablo de la lluvia, de las
flores, de lo agradable que era bañarse y poder pescar en los ríos y
embalses, beber toda el agua que quisiera, lo saludable que era la
gente. Ella me pregunta: Abuelo, ¿Por qué se acabó el agua?

Entonces, siento un nudo en la garganta; no puedo dejar de sentirme
culpable, porque pertenezco a la generación que terminó de destruir
el medio ambiente o simplemente no tomamos en serio tantas
advertencias. Ahora nuestros hijos pagan un alto precio y
sinceramente creo que la vida en la tierra ya no será posible dentro
de muy poco porque la destrucción del medio ambiente llegó a un
punto irreversible.
Cómo quisiera regresar el tiempo y hacer que toda la humanidad
comprendiera esto cuando aún podíamos hacer algo para salvar a
nuestro planeta tierra!

Anónimo

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