Sitges. Vigalondo, una vez más, nos trae su caos cronológico.

Me volví a acercar al Festival de Cine Fantástico más importante de Catalunya con el objetivo de reencontrarme con el autor de uno de los platos fuertes de la Sección Oficial. Y debo confesar que sinceramente es todo un orgullo para un servidor reentablar el contacto con Nacho Vigalondo, después de empezar a seguirle la pista hace 2 años y medio cuando ganó un premio en el Festival de Cine Español e Iberoamericano de Bruselas y posterior nominación al Oscar por su popular cortometraje 7:35 de la mañana. Poder charlar con Nacho en un Festival de éstas características y a tenor de la presentación de su primer proyecto para la gran pantalla, supuso una constatación en la evolución de la trayectoria profesional de éste sorprendente y polifacético artista, coherente y fiel a sus principios en cada una de sus obras.

 

Parecía evidente que después de su nominación a la estatuilla bañada en oro, las puertas al mundo del largo tendrían que abrírsele de par en par. Pero no ha sido tan fácil como se podía suponer, ya que había que tener cierta valentía como productor para apostar por esta historia que ocultaba muchas más dificultades que las aparentes. El guión que Nacho llevaba bajo el brazo comportaba una idea muy original con viajes en el tiempo, atípica sobre todo en el cine español, y que constaba con pocas localizaciones y sólo cuatro personajes. Aún así el rodaje fue mucho más complicado de lo esperado.

 

Pero la tenacidad de Nacho capitaneando a todo el equipo hicieron llevar a buen puerto el film y acabar el rodaje. Ahora solo falta distribuirla. La misma valentía que han tenido los productores en sacar adelante éste proyecto es por lo visto la que necesitan los distribuidores nacionales que todavía no se han atrevido a apostar por esta película.

Y todavía nos seguimos preguntando ¿Por qué?, ya que por lo que se pudo ver entre el público del festival de Sitges, el reto cinematográfico del Sr Vigalondo ha colmado de sobra las expectativas puestas en su peculiar ópera prima. Me llena de orgullo sumarme a este entusiasmo general y poder felicitar tanto al director como al resto del equipo de la película, por haber sabido trenzar una historia de ciencia ficción tan arriesgada como eficiente. Como si de un juego de rompecabezas se tratara, Vigalondo, ayudado por el director de fotografía Flavio Martínez Labiano y los responsables de dirección artística, Jose Luis Arrizabalaga y Biaffra, -por cierto todos ellos colaboradores habituales en los films de Alex de la Iglesia-, construyen una historia de terror fantástico sin efectos especiales, milimétricamente estructurada que te mantiene enganchado desde los primeros minutos gracias a un atmósfera inquietante y bizarra y donde se invita al espectador a disfrutar en la recomposición del puzzle criminal para acabar funcionando de la forma más coherente posible.

 

La premisa argumental es la siguiente: Héctor comienza a disfrutar de una apacible jornada junto a su novia Clara en su casa de campo, cuando se adentra por accidente en una máquina del tiempo. Este fatal suceso cronológico que le llevará a retroceder una hora, será el origen de una serie de dramáticas situaciones en las que se verá involucrado como víctima y verdugo de una sucesión de crímenes.

En Karra Elejalde recae el protagonismo absoluto de la cinta, que llega a solventar de forma sobresaliente y a medida que avanza el film entendemos la elección de Vigalondo por el protagonista de La Madre Muerta. Intuimos la paciencia que debe haber tenido Karra, en la sala de maquillaje y su entrega total para este personaje que aparece en casi cada uno de los fotogramas. Y reflexionamos sobre esa dualidad de hombre-monstruo, característica que logra dotar al personaje protagonista, gracias al cuál el film nos puede llegar a plantear sobre las acciones que debe realizar un monstruo para convertirse en un hombre normal o viceversa, cuando el tiempo se le echa encima. Cuestiones que podrían derivar en temas filosóficos o psicológicos pero que aquí no viene a cuento explayar.

 

Sus pequeños homenajes a películas de género de ciencia ficción –Darkman sin ir más lejos- o thriller –Con la muerte en los talones– quedan muy patentes, pero Vigalondo, sabe mantener su huella intacta en una peli atípica pero hipnotizante, que juega constantemente con el espectador, ofreciendo a ratos momentos humorísticos en medio de la desesperación y el drama que sufre el protagonista.

 

Los Cronocrímenes viene avalada por su paso por el Festival de Austin donde obtuvo el primer premio y algo me dice que no será el último. Aquí en España, no sabemos muy bien que hacer con la peli, porque por lo visto no se sabe como venderla. Pero los americanos ya están al acecho y ya están cerrando negociaciones para la compra de derechos y futura nueva versión. En efecto, triste sería que la opera prima del nominado al Oscar, llegase a nuestras pantallas en forma de remake USA.

 

 

 

 

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