Lejos de Ella

Sarah Polley nos sorprende en su debut como directora, con este drama humano que gira en torno a la enfermedad del alzheimer donde la relación de un matrimonio maduro empieza a sufrir las tristes consecuencias cuando ella decide ingresar en un centro y posteriormente él la va visitando con la frustración de ver como su enfermedad va haciendo mella en su esposa.

 

La señorita Polley, de 29 años de edad, demuestra en su ópera prima que ha sabido sacar partido de su trayectoria como actriz trabajando a las órdenes de Atom Egoyan (El Dulce Porvenir), Hal Hartley (No Such Thing) o Isabel Coixet (La Vida Secreta de las Palabras), para filmar con inusual solvencia para una primeriza, esta historia sencilla, nostálgica pero profundamente humana y sensible.

 

Lejos de Ella (menos mal que los distribuidores no se han decidido a traducir el título) está basado en un relato corto de Alice Munro, que la actriz leyó de su viaje de vuelta de un rodaje en Islandia. La historia le cautivó y se puso manos a la obra, esperando para ello un par de años para encontrar el momento. La joven directora acierta con una realización elegante y madura pese a su juventud, con un poético y comedido empleo de los “flashbacks”, unos planos que desfilan de forma coherente y pausada envueltos por una bella fotografía y una música acertada, siempre al compás de las imágenes. Todos elementos que contribuyen a crear una obra cercana y entrañable.

 

Pero el nexo principal lo encontramos como no podía ser de otra manera en los actores y en concreto en esa maravillosa actriz de nombre Julie Christie y de la que me vuelvo a enamorar cada vez que la veo aunque me siga doblando en años. Actriz ganadora del Oscar por Darling (1965) vista y admirada en Doctos Zhivago (1965), McCabe & Mrs. Miller (1971), Shampoo (1975) y nominada hace poco años al Oscar Afterglow (1997), Christie encarna a Fiona, personaje de piel bellamente arrugada y melena canosa, que nos trasmite todo ese sufrimiento consciente o inconsciente de una mujer que lucha por no olvidar quien ha sido su marido durante 44 años. Silencios, miradas -ojazos azules-, reacciones, movimientos, andares… prácticamente todo es hermoso y majestuosamente bien caracterizado por ella.

 

También destaca el actor canadiense Gordon Pinset (The Good Shepherd) como el marido impotente ante el paulatino deterioro físico de la protagonista, aunque desde mi punto de vista algo inexpresivo y taimado. Su personaje sucumbe ante la evidencia de que su amor no puede impedir que abandonen su relación de pareja y debe optar por otro camino, algo doloroso sí, pero imprescindible con el fin de aprovechar lo que les queda de vida con instantes de felicidad.

 

Y es que a veces en las relaciones de pareja, por mucho que nos duela, no siempre estamos con quien queremos de verdad sino con quien debemos por el bien de nuestro equilibrio emocional.

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