Wood y su retrato personal de Barcelona

Odio hacer cola para entrar en un cine, encontrarme que tengo que buscar desesperadamente una butaca a una buena distancia y que las luces se apaguen y yo siga todavía de pie. A punto estuve de cambiarme de sala, echaban Cuatro Vidas en la de al lado pero la falta de reacción de mis compañeras me hicieron desistir de mi propósito. La primera fila era insufrible y mi mala ostia ante este tipo de situaciones empezaba a brotar en mí. Lo siento todo el mundo tiene sus manías, y aunque me considero una persona muy flexible, hay cosas que no puedo pasar. Me veo obligado a buscar un sillón por mi cuenta y encuentro uno solitario tres filas detrás de mi y justo delante ¡sorpresa la mía! de uno de los grandes críticos e historiadores de éste país el gran catedrático Roman Gubern.
Empiezan los títulos de créditos típicos de la pelis de Woody acompañado con una melodía rítmica con aires mediterráneos y las primeras imágenes cálidas, acertada foto de Aguirresarobe, que junto a la presencia de dos bellezas dispares pero particulares saliendo del aeropuerto de Barcelona, me hacen rápidamente olvidar mi malestar inicial.
No me esperaba tampoco una película especialmente trascendental ni complicada pero tratándose de un genio como Allen es difícil ver grandes deficiencias a la hora de contar una historia en imágenes. También es verdad que nunca he sido demasiado exigente con el cineasta neoyorquino a diferencia de por ejemplo de Amenábar, Almodóvar, Haneke o Spielberg por ejemplo a los que sigo a rajatabla y me puede llegar a indignar cuando cometen algún que otro traspiés.
Rápidamente me encuentro con un film fresco, divertido, ligero, coqueto… me gustó lo bien que está filmada la ciudad que tan bien me ha acogido y que ha venido siendo mi residencia los dos últimos años. Los personajes me resultan familiares al igual que las situaciones cómicas y atrevidas. El tiempo se me pasa volando, aunque en algún que otro momento es verdad que la acción decae.

Vicky Cristina Barcelona es un cuento sobre las relaciones amorosas, sobre el poder de la seducción y sobre lo perdidos que podemos llegar a estar cuando se trata de ahondar en nuestro aparente equilibrio sexual y emocional., como la vida misma, vamos. De ahí que la voz del narrador y la musiquilla typical spanish del grupo Giulia y Los Tellarini , no me irritase especialmente. Su constante presencia evidencia aún más si cabe, la distancia que toma el autor ante éste capítulo de comedia romántica sobre las vivencias de un par de jovencitas durante aquel verano. Evidentemente que la descarada chulería del pintor Juan Antonio (Bardem), el histerismo de María Elena (Cruz) o ciertas situaciones que se desarrollan de forma rápida pueden llegar a resultar poco creíbles, pero señores, interpreto la fábula de Woody como una aventurilla romántica en la que se ven envueltas las dos americanas, un paréntesis en sus vidas cotidianas, que les hace reflexionar lo poco o mucho que saben de cada una de ellas. Barcelona se vuelve un personaje más, con un protagonismo que en pocas películas se ha visto, una ciudad de ensueño que a buen seguro atraerá a muchos más turistas con ganas de experimentar de nuestra cultura.
El cálido color de la fotografía, el personaje punto de inflexión de María Elena, las situaciones idílicas que se viven en ciertos momentos; todos son guapos, tienen dinero, viajan sin ningún tipo de reparo, hace buen tiempo, la temperatura es agradable, viva el libertinaje, todos con todos, dejémonos llevar , la ciudad es maravillosa, ¡viva la vida!… estos es Cine señores, un medio que nos permite soñar y transportarnos a lugares espléndidos para vivir momentos increíbles. Química brutal entre Javier y Penélope, son grandes profesionales, la Cruz va mejorando, aunque es verdad que en algunos momentos sus diálogos se delatan algo forzados.

Mi irritación por la situación en la que me encontraba al entrar en la sala desapareció por completo al cabo de unos minutos; una garantía suficiente para valorar la última historia de Woody, que es cierto que no es de sus mejores obras, pero está echa con pulso, no aburre, te cuenta una historia “fantasiosa” con coherencia y contiene buenas interpretaciones. Salí de la sala con una sonrisa de satisfacción y de agradecimiento y no me sentí estafado ni con la sensación de haber perdido el tiempo… y eso significa mucho en los tiempos que corren. ¿Qué más se puede pedir? Lo siento, pero para “masajes al cerebro” prefiero pasar por esto que meterme a La Momia 3 o Zohan.

Cuidado: Un completo despropósito presenciar la peli doblada, no tiene ningún sentido, y si ya de por echo me opongo a las versiones dobladas porque se convierte en una obra muy diferente a la que tiene concebida el autor, en este caso es de juzgado de guardia. ya que se convierte en una película totalmente diferente.

Aunque eso sí me quedé con las ganas de preguntar al señor Gubern si él también había disfrutado de la película.

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