Los cabezones del Cine Español

Es curioso como mi interés por los premios de la Academia de Cine Español ha ido decreciendo al cabo de los años. Durante mi larga estancia en Bruselas recuerdo como intentaba no perderme nunca la ceremonia que retransmitían por el canal de TVE Internacional, incluso quedándome hasta tarde para ver por completo la ceremonia. Una de las que recuerdo más concretamente y me hizo especial ilusión fue aquella en la que se proclamó Tesis como mejor película del año 1996 con un jovencísimo Alejandro Amenábar recogiendo el cabezón. Pero años más tarde o bien porque me ido haciendo más viejo y empiezo a desmitificar cierto tipo de industria así como el mundo que me rodea, bien porque considero que tanto la ceremonia como lo que se premia empieza a ser demasiado repetitivo, me importa cada vez menos quién pueda acudir a la gala, quién pueda ser merecedor de un premio o cual es el discurso que se han preparado para la ocasión. En ocasiones tengo la impresión de que la gran familia del cine Español cierra sus puertas a las grandes promesas que piden a gritos un reconocimiento, un gesto o un detalle que premie la valentía y el ingenio en que se lanzan a dirigir sus óperas primas. Curiosamente éste llega pero fuera de nuestras fronteras y no por parte de los que sustentan el cotarro. Como si existiera un miedo de que los jóvenes talentos con sus apuestas arriesgadas fueran a quitar trabajo a los ya consolidados artesanos que llevan años y años en la industria y que se niegan a perder un trozo de la tarta.
Trabajos como Aparecidos de Paco Cabezas, El Rey de la Montaña de Gonzalo López-Gallego o 3 días de Francisco Javier Gutiérrez han sido ninguneados por los Académicos a pesar de obtener un buen respaldo de la crítica y sobre todo un importante reconocimiento en Festivales Internacionales. Vigalondo finalmente se ha llevado su esperada nominación por Los Cronocrímenes, un gesto por parte de la Academia para resarcirse de su olvido de no incluir su corto candidato al Oscar hace 4 años 7:35 de la mañana entre los cortos nominados al Goya.
Volvemos a encontrar a los eternos nominados que van acumulando candidaturas pero que no permitan que los que vienen detrás destaquen por sus labores. Lo siento, pero huele demasiado a amiguismo, a rancio conservadurismo y a falta de ambición y riesgo por parte de la llamada industria.
Si queremos que haya un verdadero mercado económico y artístico que se consolide en nuestro país debemos dejar lugar a mayor variedad de realizadores, óperas primas y géneros que trasciendan. Cuidar a los jóvenes creadores y no caer en envidias perjudiciales de ámbito nacional que sólo contribuye a crear un ambiente de desconfianza, pillería y desencanto.
Siempre he sido un gran defensor del cine que se hace aquí y siempre lo defenderé porque creo que se encuentra en una posición de inferioridad con respecto al cine norteamericano y al débil con potencial creo que hay que apoyarle. Pero una de las mejores maneras para ayudarle para que mejore es criticarle y hacerle ver que a veces es importante un cambio de rumbo en sus estrategias comerciales, en su política de exhibición, y en su planteamiento a la hora de apostar por nuevos talentos. Eso sí, no niego que los esfuerzos estén ahí, pero nunca está de más ejercer un poco más de presión para que no se duerman.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s