Slumdog Millionaire. Fábula mágica hindú aunque algo sobrevalorada

Sin duda alguna, la cantidad de premios que ha recibido este Millonario Perro Callejero podría parecer exagerada si la comparamos con los galardonados con la estatuilla de los últimos años. Una vez más se demuestra lo bien que puede llegar a funcionar una excelente campaña de marketing en el panorama hollywoodiense. Aún así los méritos de la última película del británico Danny Boyle, sea dicho de paso un director particular si repasamos su irregular pero poco convencional filmografía, son dignos de alabar.
Lo primero que llama la atención es el guión, que no sé si esto es algo bueno o malo, ya que cómo dice el maestro Azcona, el buen guionista no tiene que hacer notar su trabajo en una película. Aún así se aprecia la calidad del mismo tratándose de una historia con una estructura sencilla que contiene una gran variedad de géneros con los que poder emocionarnos. No llegaría a decir manipularnos, pero si que resultan bien efectivos. El montaje y la música son otros dos poderosos elementos al servicio de la historia con los que Boyle intenta encandilarnos en un Bombay multicolor y esperanzador a pesar de la miseria.
No debería extrañarnos el sorprendente éxito de ésta producción britanico americana que iba destinada al mercado del DVD, ya que simboliza en todo su esplendor el mensaje del safe-made man, una lema que sirve como abanderado de los Estados Unidos, donde todo el mundo puede triunfar sea cual sea su origen social.
¿Reminiscencias con Ciudad de Deus? podría ser, aunque el film de Meirelles lo veo mucho más solido en su planteamiento y desarrollo narrativo. Me resultan más creíbles la violencia que se respira en las favelas que la miseria en las chabolas, pero no menos realistas.
Puede que ese dulce final que pretende dejar un gran sabor de boca, ensalzado con un número musical de lo más bollywoodiense, no me toque la vena sensible ni me resulte lo suficientemente convincente. Sabe a déjà vu, a demasiado bonito, con un mensaje clarividente y edulcorado, con la clara intención de dejar una sensación agradable cuando se salga del cine, se puede llegar a sentir en algo la manipulación, pero uno se percata que forma parte del cuento de hadas, de la fábula que se nos está narrando. A destacar por encima de todo la increíble belleza de una mujer que espero de que hablar bastante los próximos años, (de hecho el Woody que no tiene un pelo de tonto ya la ha fichado para su próximo proyecto); es un deleite para los ojos la joven actriz Freida Pinto al que se le asigna un papel no demasiado complicado. Dev Patel está correcto, pero el que resulta bastante en su rol de presentador cabroncete es el actor hindú Anil Kapoor manteniendo un gran duelo con su joven concursante.

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