El redescubrimiento del 3D no ensombrece la incipiente industria del Cine Español

Varias son las reflexiones que me han ido rondando por la cabeza estos últimos meses y que me han suscitado especial interés en relación con esta cambiante e impredecible industria del audiovisual. Para empezar está la que ha montado el fenómeno Avatar a nivel mundial, obligando a exhibidores a subirse a la moda del 3D y por consiguiente invitando a los espectadores a desembolsarse un tanto por ciento más del coste de su entrada habitual haciéndonos creer que el incremento es proporcional a la calidad y espectacularidad de la cinta. Pero claro un proyector digital de estos sale bastante caro y por lo tanto hay que sacarle la mayor rentabilidad posible, en ese sentido puedo entender a sus empresarios. Lo que me cuesta tolerar es que traten de imbéciles a los espectadores de turno vendiéndoles el formato tridimensional como si fuera el último gran invento del siglo y haciéndonos creer que una película mejora considerablemente sus aspectos visuales olvidando que lo importante en el cine es la historia que se nos quiere contar y los mecanismos narrativos que se ponen en práctica para que llegue de la forma más eficiente posible.

 

No olvidemos que si Avatar ha supuesto un fenómeno mediático es porque además de haber dispuesto de una extraordinaria labor de un equipo técnico de primer orden, en la realización se encontraba un señor que se llama James Cameron, responsable de Titanic otro mega éxito estrenado hace ya más de diez años, y que supone un referente del cine de ciencia ficción en los últimos años, basta con mirar su filmografía para darse cuenta que la comunión entre sus películas y el público siempre se ha mantenido.

Otro ejemplo indicativo de que en muchas ocasiones la historia que se cuenta prevalece sobre la técnica del 3D para valorar el éxito de una película, lo encontramos en el film de animación UP. Tampoco es un título que merezca mucha presentación sabiendo que viene de la factoría Pixar, la mejor productora de animación del mundo, donde sus trabajadores se van superando año tras año buscando el mejor resultado posible a nivel técnico y elaborando minuciosamente sus guiones.

Menos mal que en España, para contrarrestar esta fórmula con la que acaban de dar los empresarios de los estudios por obtener beneficios a toda costa en plena ola de crisis económica y creativa, tenemos el ejemplo de Celda 211, un thriller carcelario lleno de testosterona, con un plantel soberbio de grandes actores pero ninguna estrella mediática, y un Daniel Monzón (El Corazón del Guerrero, La Caja Kovak, El Robo más Grande Jamás Contado) director poco conocido para las grandes audiencias, pero que se ha visto apoyado por uno de los mejores guionistas de éste país: Jorge Guerricaechevarría, para contar una historia que no da respiro desde la primera, y por cierto, impactante escena que aparece en pantalla. Presupuesto medio para una ajustada promoción invertida en un film que ha sorprendido a crítica y público hasta convertirse en uno de los grandes títulos españoles de los últimos años. Sin la marca Almodóvar, Amenábar o Del Toro, Celda 211 ha obtenido el mérito de saber mantenerse semana tras semana en cartel como resultado del productivo boca a boca del cual se ha visto favorecido el film.

Esto me lleva a señalar otro tema que ha dado también que hablar en mis entorno, el mediático buen estado de salud del cine español durante el transcurso del 2009. Hace justo algo más de un año ya se podía preveer que el Cine patrio podría gozar de popularidad; Alejandro Amenábar volvía a la carga con su épica de Alejandría gracias a uno de los presupuestos más holgados del cine europeo. Pedro nos presentaba sus Abrazos Rotos de nuevo con su musa de moda Pe, Planet 51 ya daba que hablar como la animación que competiría con los estudios de Hollywood en todo el mundo… Después de un tiempo se hace balance de la situación y la verdad es que los títulos no han decepcionado, a la ya comentada Celda 211, encabeza la lista Ágora, como la película española más vista del año, siguiendo con la ya ambiciosa película de animación Planet 51, ambas producciones entre las más caras de nuestra industria, las comedias ácidas y gamberras americanizadas Spanish Movie y Fuga de Cerebros, y no podemos olvidar la excelente coproducción argentina El Secreto de sus Ojos de Juan José Campanella, que de española tiene más bien poco, sólo la interpretación de Javier Godino y los euros del productor Gerard Herrero. Pagafantas no ha pasado tampoco desapercibida, Mentiras y Gordas que aunque empezó fuerte se quedó a medio gas, REC 2 estuvo por debajo de las expectativas pero tuvo su aportación importante…

En definitiva un balance de títulos donde predomina la comedia pero donde encuentra espacio el género, la animación y el drama… vaya esto se empieza a parecer a una industria.

Deseamos que esto no sea sólo fruto de la casualidad y que nuestro cine empiece a mirar de frente, sin miedo, sin complejos, por amor al arte y respetando el negocio.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s