Estrenos con retraso de Aquellos maravillosos títulos; reflexiones acerca del ensañamiento de la distribución cinematográfica en nuestro país.

Suelo encontrar bastante a menudo en diversos blogs de cine críticas con bastante dureza a las distribuidoras de nuestro país por causas varias; ya sea porque llegan a estrenarse con un importante retraso respecto a su país de origen o bien porque se permiten la licencia de cambiar los títulos originales de las películas sin respetar la traducción original y sustituyéndolos por títulos de comercialización en ocasiones ridículos, poco orientativos respecto al género de la película o demasiado generalistas, sin arriesgarse demasiado a la hora de apostar por la originalidad del mismo.

Creo que sería importante aclarar ciertos detalles al respecto que muchos espectadores ignoran, y con noble razón, ya que no siempre se debería culpar a las distribuidoras actuales de estas circunstancias que en muchas ocasiones, ciertamente, condicionan el éxito o el fracaso comercial de una película.

Existen en Hollywood unas grandes multinacionales denominadas Majors, a saber Paramount, Fox, Disney, Warner, Sony, MGM, etc., estudios de cine que asumen su rol como enormes fuentes de inversión para levantar todo tipo de proyectos, sobre todo aquellos que suelen arrasar en las taquillas durantes las temporadas estivales y vacacionales.

 

Estás empresas norteamericanas al ser dueños absolutos de los productos que producen, distribuyen y exhiben, tienen el control total de los estrenos a través de las sedes implantadas en todos los territorios de nuestra geografía occidental. Prácticamente todas las grandes superproducciones hollywoodienses que se estrenan en nuestro país, son controladas por los estudios norteamericanos, según criterios estrictamente comerciales. Por ejemplo, si nos atenemos al presente año constatamos que los ejecutivos de la Paramount y Disney decidieron respectivamente que Iron Man 2 o Prince of Persia tenían que estrenarse antes en España que en territorio USA aprovechando los fines de semana anteriores al comienzo del Mundial de Fútbol de Sudáfrica, evento deportivo que acapara toda la atención mediática del público en Europa en contraposición al país norteamericano donde este deporte no goza ni de lejos de la misma popularidad.

Lo mismo ocurre en el caso inverso, si en el 2008 la celebrada cinta de Christopher Nolan El Caballero Oscuro se estrena el segundo fin de semana del mes de Agosto, un mes más tarde en España que en Estados Unidos, obedece una vez más a decisiones por parte de los dueños de su estudio de la Warner. Una de las razones principales se podría encontrar en que ese fin de semana coincide con el puente vacacional más importante del verano, 15 de Agosto, el cual suele ser el favorito para los grandes estrenos del verano; las dos primeras partes de Piratas del Caribe se estrenaron también en dicha fecha. Enemigos Públicos de Michael Mann con Johnny Depp y Christian Bale, Charlie y la Fábrica de Chocolate de Tim Burton, El Rey Arturo con Keira Knightley y Clive Owen, son otros ejemplos de estrenos que tuvieron lugar por las mismas fechas en años anteriores. El caso, por ejemplo, del estreno tardío de la cinta de Nolan se dice que pudo repercutir en el resultado final en taquilla ya que “sólo” se quedó en unos 12 millones de Euros, siendo uno de los 3 estrenos más taquilleros de la historia en USA. Se entiende que los máximos responsables son los ejecutivos de la Warner y no la distribuidora en España. Estamos de acuerdo en que estos retrasos suponen un handicap importante de cara a la carrera comercial de la taquilla en nuestro país, teniendo en cuenta que España se encuentra a la cabeza de los países donde más descargas ilegales se realizan, pero insisto esto es una consideración que debería ser responsabilidad por parte de los estudios norteamericanos.

En definitiva, las distribuidoras nacionales pertenecientes a las Majors se limitan a acatar órdenes provenientes de los norteamericanos y a reportar informes del estado de salud comercial de la cinta.

El caso de las distribuidoras independientes de nuestro país, a saber Aurum, DeAPlaneta, Tripictures, Filmax, etc. es bien diferente. Tienen la ventaja de tener una autonomía total de decisión sobre las fechas de estreno de sus películas, pero por otro lado están sujetos al calendario de los títulos de la competencia y “mueven” sus títulos en función de estos.

Siempre se antoja complicado para estas distribuidoras competir con un estreno masivo que acapara todas las salas y se estrena avalado con una campaña publicitaria millonaria. Las independientes pues, están casi obligadas a decidir sus fechas de estreno en función de los estrenos de las Majors.

A veces también es importante esperar al estreno norteamericano para analizar como ha funcionado la película en territorio patrio y poder tener argumentos comerciales de peso, aunque esta razón no siempre es determinante, es cierto que influye; “La película nº 1 en USA…”. Dependiendo del impacto que el film en cuestión haya tenido en su país de origen, la distribuidora nacional puede reducir o aumentar su presupuesto de campaña promocional. En general no es muy frecuente que grandes éxitos de taquilla en USA fracasen estrepitosamente en Europa y viceversa aunque a veces se puede dar el caso.

En ocasiones no encuentran lugar para sus películas en varios meses y por miedo a que estas salgan damnificadas, prefieren retrasar su estreno de forma indefinida, esperando una mejor oportunidad para sacarlas a la luz y obtener una mejor rentabilidad de ellas. Al fin y al cabo son empresas y como tales su objetivo es sacar el máximo beneficio de sus productos.

¿CÓMO SE TITULO AQUÍ?

Vayamos ahora a analizar los títulos en castellano con los que se suelen vender las películas norteamericanas. Dando por hecho que estamos en un país donde impera el doblaje, y por consiguiente el conocimiento de inglés no está muy difundido, es lógico pensar que el título original se traduzca casi siempre de forma literal. Hasta ahí ningún problema. Las críticas empiezan a llover cuando las distribuidoras se alejan totalmente de la traducción original y los bautizan con títulos con un significado muy alejado al original.

¿Por qué ocurre esto? Cuando se traduce de forma literal el título de la película en cuestión, en muchas ocasiones éste no suena igual de bien que de origen, es decir no consigue crear el mismo efecto de atención deseado y por lo tanto se tiene que recurrir a una nueva interpretación que sea igualmente llamativa para el “espectador medio”. Ese “espectador medio” pertenece a un sector mayoritario del público, que va al cine únicamente los fin de semana, que no sigue con detalle los próximos estrenos semanalmente pero que se deja guiar por los reclamos publicitarios a los que es bombardeado y que se deja guiar por títulos sencillitos, no muy complicados, nombres que ayuden a orientarle sobre el tono del film que se va a encontrar y a identificarlo rápidamente en el momento en que se encuentra delante de la cartelera.

Este fenómeno no es de ahora, forma parte de una tradición muy anclada en la tradición industrial cinematográfica del país de la misma manera que el doblaje (desde la primera República, dicen). Por lo tanto es difícil que las cosas cambien desde este punto de vista sobre esta costumbre, por consiguiente las distribuidoras actuales se ciñen a la fórmula que tan bien ha funcionado y a la que el público ha reaccionado favorablemente.

La condición principal de estos cambios de interpretación en los títulos se debe básicamente una vez más a una única y estrictamente razón comercial, de marketing puro y duro, para que las distribuidoras llamen la atención del público y acudan a llenar las salas.

Todos conocemos casos famosos de títulos traducidos que ya forman parte de nuestra cultura cinematográfica popular, y los hemos adoptado sin problemas incluso llegando a ser más acertados que las traducciones del original: Centauros del Desierto (The Searchers), Sonrisas y Lágrimas (The Sound of Music), Dos Hombres y un Destino (Butch Cassidy and the Sundance Kid),  Sólo ante el peligro (High Noon) – en catalán se respetó la traducción literal: An punt del migdia -, Con la muerte en los talones (North By Northwest), Tiburón (Jaws), Aterriza como Puedas (Airplane!), Ágarralo como puedas (The Naked Gun), Al final de la Escalera (The Challenging), En busca del Arca perdida (Raiders of the Lost Ark) Tras el corazón Verde (Romancing the Stone), Los Inmortales (Highlanders), La Jungla de Cristal (Die Hard), Cadena Perpetua (The Shawshank Redemption) Mentiras Arriesgadas (True Lies)), Uno de los Nuestros (Goodfellas), etc.

No siempre es fácil clarificar las razones que inducen a las distribuidoras a llamar un título de una u otra manera pero hay que tener en cuenta que la época y la situación social del momento son factores influyentes.

Por ejemplo, el estreno de Con faldas y a lo loco (Some like it Hot); en plena época de censura franquista, podía haber resultado demasiado atrevido emplear la traducción literal: Algunos lo prefieren caliente. El título en castellano por el que finalmente se optó, resultó transmitir esa picardía y transgresión que definía acertadamente el tono de comedia disparatada que resultaba ser el film de Wilder (señalar también que en Catalán se título Nadie es perfecto, haciendo referencia a la frase final del film).

Pero existen otros casos de títulos que se resisten a ser identificados por sus libres interpretaciones en España, más bien debido al tipo de público al que va destinada la película, posiblemente una audiencia mas selecta y cuidada que rechaza doblajes y traducciones. Me vienen a la cabeza los siguiente ejemplos: Once Upon a Time in the West (Hasta que llegó su Hora), Rosemary’s Baby (La Semilla del Diablo) que aparte supone un spoiler brutal sobre el final de la película, Braindead (Tu madre se ha comido a mi perro), Miller’s Crossing (Muerte en la Flores), Duel (El Diablo sobre Ruedas), Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb (Teléfono Rojo volamos hacia Moscú), Eternal Sunshine of the Spotless mind (¡Olvídate de mí!).

Por otro lado nos encontramos con títulos que, inexplicablemente, en ocasiones resultan conservar el original aún siendo palabras “difíciles” para el gran público y que podrían llegar a desconcertar al espectador. Cada caso debería verse por separado, pero se podrían encontrar diversas razones que ayuden a explicar este conservadurismo de ciertos títulos que finalmente logran imponerse como una marca a pesar de no entender muy bien su significado. Se puede entender que en algunos casos el título consiste sólo en una o dos palabras cortas y efectistas o bien la película es vendida como: “La última de… Eastwood, Pixar, Tim Burton, Indiana Jones, Tarantino, James Bond, Tom Cruise…” otras veces se utiliza la marca del premio de la estatuilla dorada: “La de los Oscars, la del actor/actriz que ganó el Oscar…”. Ejemplos que se me ocurren: Slumdog Millionaire, UP, Quantum of Solace, Saw, Million Dollar Baby, Ocean’s Eleven, Big Fish, Reservoir Dogs, Crash, Monster’s Ball, Collateral, Pulp Fiction, Up in the Air, Tropic Thunder…

El caso de nombres propios calles o localidades también es curioso; se decidió titular El Crepúsculo de los Dioses al film de Billy Wilder (Sunset Boulevard) pero en cambio no se tocó el título del hipnótico film de David Lynch, Mullholand Drive. Posiblemente porque se trataba de un film no apto para todos los tipos de público y hace años anteriores había estrenado Twin Peaks, título extraño que no impidió que se convirtiera en film de culto.

Encontramos también casos en donde el título original es suficientemente potente por el juego de palabras, fuerza en los sonidos de las palabras, etc. pero para no confundir al espectador se añade un subtítulo; Cinderella Man. El Hombre que no se dejó tumbar o Brokeback Mountain. En Terreno Vedado.

Y aunque es comprensible que no hubiera quedado poco atractivo dejar los títulos originales de Point Break (Le Llaman Bodhi), There will be Blood (Pozos de Ambición), Hidalgo (Océanos de Fuego), por poner algunos ejemplos, hay que reconocer que sus respectivos títulos en España no estaban mal buscados.

También ciertas distribuidoras parece ser que se despistan o quieren jugar a despistar respecto a la traducción literal de ciertos títulos: Road to Perdition, siendo Perdition el nombre del pueblo y traducido en nuestro país como Camino a la Perdición, ¿juego de palabras intencionado?

Pueden existir sacrilegios como el de no dejar Cloverfield (Monstruoso) que hubiera resultado ser un título mucho más interesante para el tipo de película en cuestión, pero hay aberraciones totalmente incomprensibles que parecen avisar al espectador que no vaya a ver la película: Jo, que Noche (After Hours), Soñando, soñando… triunfé patinando (Ice Princess) o Very Important Perros (Best in Show) -añadiendo un título en inglés como título en Castellano-

Resaltar que este tipo de cambios de los títulos no sólo se realizan únicamente en España, aunque es aquí donde se respetan menos. En países latinoamericanos donde no se ha implantado el doblaje excepto en la animación, se suele intentar conservar la traducción del título original, por ejemplo: Eterno resplandor de una mente sin recuerdos. ¿No me digan que no suena original?

En definitiva, la aportación de nuestras distribuidoras nacionales está condicionada al pasado, y siempre a estrategias de marketing que en mayor o menor medida llegan a funcionar. Lo que está claro es que el arte no puede sobrevivir sin industria y la industria necesita encontrar su camino para estabilizarse y conectar con el público. Navegamos entre lo discutible y la subjetividad y todos podemos dar nuestra opinión sobre cuál puede ser el título ideal para un film. Pero que como dijo el tito Clint sobre los gustos: “son como los agujeros del culo, todo el mundo tiene uno”.

Por cierto ¿se cambian de la misma manera los títulos de los libros, las canciones, o los cuadros que provienen de otros países?

¿Se llegará a la situación de llegar a cambiar los títulos de las películas españolas si a la distribuidora no le convence el original?

 

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