Una sublime falsa obra de arte

Últimamente cuando me llego a entusiasmar con el visionado de una película, intuyo que es porque siento que el nivel general de la cartelera disminuye ligeramente, teniendo que refugiarme en clásicos antiguos y modernos (la semana pasada pude deleitarme con The Apartment (El Apartamento) de Billy Wilder, El Beso de la Mujer Araña (The Kiss of the Spider Woman) de Héctor Babenco y The Crowd (Y el Mundo Marcha) de King Vidor…  

En ocasiones, cuando entras en una sala de cine, te entregas inconscientemente a la obra de un realizador, sientes que estás en buenas manos y sientes que su director utiliza todos los elementos cinematográficos a su alcance para embarcarte en su historia.
 
Maravilloso ejercicio de realización, Copie Conforme cuida todos sus detalles; impecablemente bien fotografiada, hubiese sido imperdonable no aprovechar los colores y la luz de los paisajes de la Toscana, interpretada con convicción por el novato actor y reputado barítono británico William Shimell que entabla una notable química con la siempre bella, elegante, sensual, versátil Juliette Binoche. Su papel en esta historia se presentaba como un reto interesante para la francesa que ha sabido hacerse con un personaje fuerte y de compleja personalidad.

Abbas Kiarostami nos deleita con una coreografía magistral en su puesta en escena en cada uno de los planos secuencia que tienen lugar. Cada personaje en su sitio, cada movimiento, cada frase, cada gesto, cada ruido, cada sonido ambiente, parece dejado a la improvisación. Parece. Todo está en su orden.
Con esta majestuosa dirección, Kiarostami logra que nos sumerjamos en el alma, en el espíritu de estos dos personajes. Que nos interesemos por sus vidas y nos preguntemos cual será su desenlace.  ¿No es a esto lo que se le llama cine?

El realizador iraní que filma por primera vez fuera de su país y además una producción europea en toda regla, ofrece una reflexión más que interesante sobre el valor de una obra de arte y el copiado de ésta. Todo el metraje gira en torno a esta idea ayudándose de una puesta en escena acertada e inteligente en donde presenciamos elementos originales y sus respectivos copiados / duplicados, en un contexto donde deambulan parejas de recién casados o parejas de ancianos… todas (posibles) copias de la pareja protagonista de referencia… a través de ingeniosos tiros de cámara que juegan con los reflejos de todo tipo de espejos para mostrar ¿la  realidad?, ¿la copia?

El filme cuenta la relación que se establece a largo de un día entre una galerista francesa que exhibe obras de arte, y un escritor inglés James Miller que viene a presentar su obra “Copia Conforme”.
Ella, madre de un joven preadolescente rebelde, asiste a la conferencia con la intención de que visite su galería de arte. Él se presenta, pero prefiere mantener el encuentro al exterior aprovechando el buen tiempo. Ella accede ofreciéndose como guía turística de la región.

Durante la primera mitad de la película notamos cierta tensión amorosa entre ambos adultos, no sabemos a que puede ser debida, percibimos un cierto coqueteo más patente por parte de la francesa, el escritor se entrega a la seducción. De repente, durante la ausencia momentánea del escritor, una conversación entre nuestra protagonista y la camarera de una cafetería se convierte en un punto de inflexión en el transcurso de la historia y la relación de la pareja como por arte de magia, toma otra dirección; ya no son dos meros conocidos, sus diálogos nos desvelan un matrimonio de 15 años de relación que atraviesa por una profunda crisis matrimonial. ¿O es que no es ese el caso? Él está demasiado volcado en su trabajo, ella reclama un poco más de atención y una presencia más activa como marido y padre de su hijo. Ella intenta recuperar, avivar ese fuego de la pasión que por lo visto se está extinguiendo. Él, pragmático, rehúye todo tipo de esperanza por retomar esa relación apasionada que fue y ya no es. Las cosas cambian, todo está abocado inexorablemente a la mutación.  

Lo maravilloso de todo esto consiste en no saber nunca con certeza cuál es el verdadero vinculo de éstas dos personas; puede que éste matrimonio opte por interpretar unos roles determinados como si de un juego de coqueteo se tratase con el fin de impulsar su relación fría y distante destinada al fracaso hasta que a partir de la segunda mitad del metraje deciden despojarse de su falsa identidad y sacar a relucir sus diferencias. O bien efectivamente ambos apenas se conocen pero a raíz de la conversación que tiene ella con la camarera confidente, galerista y escritor deciden tirarse a la piscina para ver dónde les llevará este juego, requerido más por parte de ella que anhela al ser querido que la ha abandonado, y que necesita rememorar su amor de antaño a lo que él se entrega desinteresadamente para satisfacer los deseos de su fiel lectora y admiradora… Qué importa, ¿de verdad necesitamos saber cuál es la historia válida u original y cuál no lo es?

Kisarostami no sólo nos propone reflexionar sobre la vigencia de los sentimientos pasionales de una pareja, sino sobre el concepto del Arte a lo largo de la Historia, sobre lo que es verdadero, (original) y falso  (copia).

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