Bollaín, una directora que saber asumir sus riesgos

Aplaudo las buenas intenciones de su directora para querer narrar en imágenes un guión complejo; se entrecruzan tres líneas argumentales bien diferenciadas: el desarrollo del rodaje de una película y la relación entre los miembros del equipo, la historia ficticia representada en película sobre Cristóbal Colón y las injusticias de los conquistadores sobre los indígenas y finalmente la revuelta popular de los trabajadores por el control del agua en la región de Cochabamba (Bolivia), acontecimiento verídico que tuvo lugar en el año 2000.

El prestigioso guionista Paul Laverty consigue entrelazar y relacionar de forma notable e ingeniosa las tres historias logrando un mensaje social anticolonialista y una profunda reflexión sobre las escalas de valores que nos diferencian con ciertos países. Un alegato hacia las injusticias que se pueden llegar a cometer a diversos niveles y épocas de la Historia de nuestro mundo. La cosa podía haber caído en la sensiblería y el discurso ultra izquierdista barato. No es el caso.

Se agradece que el Cine español brinde la oportunidad a nuevos rostros para nuestro panorama cinematográfico, la apuesta por Juan Carlos Aduviri les ha salido redonda ya que el personaje al que interpreta gracias sobre todo a la intensidad de su mirada, representa el alma de la película. Aunque el gran Luis Tosar, un magnífico actor al que es casi imposible verle en trabajos mediocres, y sobre todo un recuperado Karra Elejalde que borda su papel rico en matices e intensidad, complementan un elenco potente y creíble. Una música inspirada por el prestigioso Alberto Iglesias, con ciertas reminiscencias a las composiciones de Gustavo Santaolalla y una cuidada fotografía logran dotar al film de un empaque poderoso y de sólida producción.

Puede que se desinfle algo la historia en el tramo final de la película cuando requiere más intensidad y se hacen demasiado evidentes los momentos forzados de guión para que los bloques narrativos mantengan su estructura y se desarrollen la consecución de los hechos dramáticos.

Puede dar la sensación que el proyecto le haya venido algo grande a Icíar Bollaín, acostumbrada a moverse con historias sociales y costumbristas con un menor número de personajes, puede que el realizador Alejandro González Iñárritu, al que se le otorga una especial mención de agradecimiento en los títulos finales de crédito ya que por lo visto se le ofreció el guión para dirigir pero finalmente se decantó por irse a rodar con Bardem en Barcelona, hubiese hecho mejor pasta con este material siendo un realizador que disfruta con historias paralelas y es reconocido por su gran labor como director de actores.

Puede ser, aún así me quedo con la osadía de la Bollaín de embarcarse en una historia con diversas vertientes narrativas y que debido a la complejidad del rodaje (exteriores en la selva, amplio elenco de actores y multitud de extras) supone aparentemente su reto cinematográfico más importante hasta la fecha. Como en la vida misma, lo importante en el cine para seguir evolucionando es arriesgar.

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