SUPER 8; agradecido e inusual cine comercial

Definitivamente parece ser que ya me he hecho mayor y ya no estoy para disfrutar como antes de películas “palomiteras” de temporada que sirven como meros masajes al cerebro.

 Al igual que millones de niños y adolescentes que crecieron con los clásicos de los 80 (Regreso al futuro, Los Goonies, Gremlins, ET, Lady Halcón, El Secreto de la Pirámide, Dentro del Laberinto), yo también disfruté enormemente su momento con estas producciones norteamericanas que me hicieron soñar, estimularon mi imaginación y fomentaron mi pasión por el mundo del celuloide. Cuando he tenido la ocasión de volver a encontrarme con ellas, su poder de atracción ha seguido estando presente y me han seguido cautivando de forma inevitable. Ignoro si esto se debe a una nostalgia de la época de cuando acudía a las salas a visionarlas o bien porque éstas mismas conservan una factura y una calidad del cine trepidante de aventuras que hoy en día es difícil de encontrar.

 Me planteo esto después de haber salido de la sala donde proyectan Super 8 en versión original subtitulada, producción Spielberiana y realizada por el aclamado productor y director de series de televisión JJ Abrams (Lost, Alias) pero con una corta carrera cinematográfica a sus espaldas (Mission: Impossible 3, Star Trek).

 Resignado entre tanto remake, adaptación de superhéroe y secuelas que abundan en la cartelera de verano, Super 8 es de los pocos blockbusters que de entrada intuía que podía valer la pena, ya que a parte de nutrirse de un guión original, está ambientada en una década que muchos adultos recordamos con cierto cariño y nostalgia. El resultado final es más que satisfactorio ya que me ha entretenido lo suficiente como mantenerme atento a la pantalla durante casi 2 horas sin haberme sentido estafado ni insultado en ningún momento. El equipo de jóvenes cineastas amateurs, sus líos amorosos, la relación con sus progenitores y la ausencia de roles maternos, el abuso de poder de las autoridades militares, la aparición gradual en la presentación del ser del otro mundo, los guiños al cine ochentero… todo me resulta muy cercano, reconocible y nada impostado pero ¿Qué pasa con la película? ¿Por qué no ha logrado emocionarme, envolverme, transportarme como “mis films” de antaño? ¿Por qué me han incomodado las leves incoherencias de la historia y no las he obviado para dejarme llevar tranquilamente por ella? ¿Será que me estoy volviendo mayor y me cuesta encontrarle el grado de emoción a este tipo de aventuras infantiles? o ¿A lo mejor será que Super 8 carece de esa fuerza, esa alma, ese espíritu inocente que poseían aquellos films hechos con valentía, desparpajo, libertad, ingenuidad, pasión…?

 Aún así creo que ésta superproducción de 50 millones de dólares posee varias virtudes que logran que la película se mantenga a flote, salvándola de ser un mediocre entretenimiento al uso y convirtiéndose en uno de los estrenos más destacados de la temporada. Primero, la solvente realización de Abrams que aparte de ser un experto en el arte de promocionar sus trabajos, hay que decir que el hombre tiene oficio, independientemente quién lo padrine, del que por cierto bebe y calca algunos de los planos de las películas de Spielberg. Posee también una banda sonora potente de Michael Giacchino, envolvente pero no empalagosa, que no tiene nada que envidiar a los trabajos de otro maestro, John Williams; una dirección de jóvenes actores muy eficaz donde todos ellos dan la talla sin que te chirríe ninguna de sus interpretaciones; unos efectos especiales como no podía ser de otra manera, impresionantes y sobre todo esa atmósfera, esa estética, esos detalles, esos guiños que retratan esa época tan mítica y que nos trae tantos recuerdos encontrados. Todos estos ingredientes contribuyen a la creación de una bonita historia y un digno espectáculo para no sólo hacernos pasar un buen rato si no para constatar que estamos ante un film comercial nada habitual. Se agradece por lo tanto la intencionalidad y el esfuerzo.

 Lástima algunas incongruencias y lagunas de guión que aunque no merman la emoción y la intensidad de algunas escenas de la película, si que te quedan dando vueltas en la cabeza sobre si se podían haber pulido mejor. Y es por ello que al terminar la proyección, tras haber volcado grandes expectativas en la película, te puede el raciocinio ante las emociones dejándote un regusto amargo, cierta frustración e inconformismo, pensando que te sumergirías en alguna de tus películas de aventuras que consiguieron conmoverte y soñar en el pasado.

Anuncios

Un comentario en “SUPER 8; agradecido e inusual cine comercial”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s