Festival de Cannes – AMOUR de Michael Haneke

Salgo de la proyección de Amour de Michael Haneke, venerado y multipremiado director austriaco que viene a Cannes como si estuviera en su segunda casa, algo decepcionado. Si, cansado por la falta de sueño, pero también con sensaciones contradictorias. 

El material de base como no podía ser de otra manera, prometía; dos ancianos, cultivados y retirados profesores de música acomodados que viven en soledad en un apartamento de Paris, ponen a prueba su relación de pareja cuando ella sufre inesperadamente una embolia cuya enfermedad se va precipitando convirtiéndose en un ser decrépito y dependiente que termina por desesperar al marido.

Conecto bastante con los trabajos de este genio responsable de títulos como Caché o La Pianista. Desde los primeros fotogramas me preparo a sus mecanismos por captar mi atención para que me adentre en una historia de personajes, dura y sin concesiones y sé que será difícil que me deje indiferente. Su capacidad para indagar en los traumas, sufrimientos, taras, turbios recónditos de la naturaleza humana, es intachable. Noto como maneja las teclas, las claves, los planos y los silencios a través de la técnica cinematográfica, me preparo para la crudeza de sus imágenes, el dramón sin parangones, sé que logrará incomodarme. El apartamento opresivo como localización principal (prácticamente todo el metraje transcurre en el interior) muy cuidado en todos sus detalles, los diálogos que parecen no decir nada pero que asoman una constante intranquilidad, los actores… ¡Que actores!; los octogenarios Emmanuelle Riva y Jean Louis Trintignant ofrecen interpretaciones magistrales, aunque claro a las ordenes de de una realizador tan exigente como Haneke es prácticamente imposible que un actor no resulte convincente.

Todo bien por el momento, me meto en la vida de estos dos ancianos, me acuerdo de mis abuelos – Maruja que en paz descanses -, sigo con detenimiento cada escena, cada plano en busca de aquel detalle que puede haber dejado Haneke, pudiendo ser un aporte importante para el significado de la historia. Pero llega un punto que la narración se me estanca, siento como que la desgracia no evoluciona. Se estira demasiado el proceso de agonía, pero no me la transmite, no llego a sentir esa desesperación. Me mantiene alerta durante todo el metraje pero no acaba de colmar mis expectativas. Se acaba el visionado, esto es lo que hay y me ha quedado muy claro en intenciones pero no me ha satisfecho en término de emociones. Necesitaba el puñetazo en el estómago que estaba esperando, pero no lo he recibido y eso me frustra tratándose del autor de quién se trata.

TRAILER

Una de las razones por las que su trágico desenlace no me haya conmovido y absorbido como se esperaba, puede residir en que se centra  en personajes que se encuentran en la recta final de su vida, donde muchos matrimonios longevos en una situación parecida soportarían hasta el final el sufrimiento de su pareja. Puede que si la pareja hubiese sido más joven, la historia se me hubiera hecho más dura, difícil, angustiosa. Me viene a la cabeza el sufrimiento por el que pasa el matrimonio recién casado de Rompiendo las Olas de Von Trier, cuando el sufre un terrible accidente que lo deja tetrapléjico mientras ella se queda a su lado poniendo a prueba el amor y la capacidad de sacrifico de su enlace. Nudo en la garganta.

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