Un retrato (quizá demasiado) amable de Maribel Verdú

Maribel Verdú es uno de esos personajes que siempre ha estado ahí: como decía el gran Lou Reed, ha crecido en público y hemos ido siguiendo su progresión desde la Lolita adolescente de El sueño de Tánger o El año de las luces a la gran dama del teatro y la escena en la que se ha convertido.

Un libro que acaba que aparecer, titulado someramente Maribel Verdú y publicado por Plaza y Janés, recorre estos 30 años de carrera de una de las actrices más reconocidas del panorama cinematográfico. Escrito por la reputada Nuria Vidal, la obra supone un buen repaso a su trabajo delante de las cámaras, con pinceladas curiosas sobre su vida personal. Contiene, además, un buen número de fotografías que ilustran perfectamente esta evolución.

Supongo que hay tres abordajes a la hora de hacer un libro de este tipo. La más celebrada, por supuesto, es escribir un libro destroyer sacando trapos sucios y hablando con gente que ponga a caer de un burro al retratado. La forma opuesta es la hagiografía, en la que falta poco para que el personaje sea beatificado. O canonizado.

La fórmula intermedia es la que se ha utilizado Vidal: a partir de varias entrevistas en profundidad, se repasa una a una las películas, intercaladas con un recuerdo al momento histórico que estaba sucediendo en el momento en el que se estrenaron. Quizá se echa en falta una pizca de mala leche: se pasa muy de puntillas sobre algunos de los engendros que ha rodado Verdú (espantos como Lisístrata o Tres palabras –a quién se le ocurriría que podría cantar y hacer playbacks, como se ve en el video):

 

La parte más interesante, como comento, es el recuerdo de rodajes y de construcción de personajes. Destaca el trabajo de retroalimentación que enriquece los papeles y que sucede con grandes como Trueba, Ricardo Franco, Armendáriz, Gracia Querejeta o Coppola. O con actores –e íntimos amigos– como Jorge Sanz, Antonio Resines o Jose Coronado.

También son curiosas confesiones como su manía por la puntualidad, por el orden y la limpieza, por no despilfarrar agua, porque no se tiren papeles en su presencia… pequeños matices que contribuyen a hacerse una idea de la persona biografiada, que se muestra agradecida por la vida que lleva por los premios que ha recibido (y a los que no). O el punto de inflexión que supuso en su carrera irse a México Y tu mamá también.

Los datos curiosos que más me han llamado la atención es que, pese a tener poco más de 40 años, ya es abuela (para comprender este aparente sinsentido hay que leer el libro), anécdotas de rodaje como las multas cuando suenan los móviles y que van a una hucha común para una gran fiesta cuando se termina de filmar, la nevada que les proporcionó la naturaleza para rodar la sobrecogedora última escena de Amantes o la curiosa forma en que Coppola la eligió para protagonizar Tetro, paparazzi mediante (de nuevo hay que leer el libro, porque no quiero reventarlo).

 

La lectura es agradable, al fin y al cabo Vidal es una gran profesional de este ramo. Es un libro muy recomendable, además de para fans de la Verdú, para cualquier interesado en el cine español del último cuarto de siglo. Ojalá haga muchas más películas y obras de teatro excelentes y dentro de cuarenta años, cuando todos seamos venerables ancianos, se publique la segunda parte.

Título: Maribel Verdú

Autor: Nuria Vidal

Editorial: Plaza y Janés

Páginas: 384

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