Blancanieves – La España de los valientes

Blancanieves es un triple salto mortal con tirabuzón dentro de la denominada industria del cine español, pero el resultado no puede ser más satisfactorio y gratificante sobre todo teniendo en cuenta semejante reto. Dicho éxito me lleva a expresar mi enhorabuena y felicitación a los productores involucrados por haber invertido en este proyecto y sobre todo a Pablo Berger, por haber sido paciente (este hombre no rodaba desde hace casi 10 años con su ópera prima Torremolinos 73), persistente y apasionado y habernos brindado esta particular joyita dentro de la cinematografía de este país.
En una cartelera tan conservadora y previsible como la que tenemos últimamente, dónde uno está ávido de nuevas experiencias audiovisuales es inevitable no dejarse arrastrar por esta inusual propuesta.

Una libre adaptación del cuento que te hace sonreír en varias ocasiones por sus guiños cinematográficos a Buñuel, el expresionismo alemán, Freaks, La parada de los monstruos, Almodóvar… inevitable pensar en la obra maestra Hable con Ella, (planos de la mujer torera y relato mudo en blanco y negro) e ingeniosamente trasladada a la Andalucía de principios de siglo donde predominan toros y flamenco de la España cañí. Una prueba cinematográfica donde brillan todos los aspectos técnicos y artísticos bajo la batuta de un Berger que sabe donde colocar la cámara, que posee un tempo y un ritmo de los planos y de la historia, quizás un pelín lenta en ocasiones pero que te sorprende con unos llamativos y acertados encuadres. Maquillaje, peluquería, dirección artística, actrices secundarias y revelación… ¿no parece demasiado evidentemente que estos apartados acapararán la mayoría de las nominaciones en los próximos premios patrios?

Descubrimiento de una Sofía Oria y una Macarena García que cumplen sobradamente dando vida a la joven de piel blanca en su niñez y edad adulta, sin olvidar claro está a una madrastra Maribel Verdú que con ese perfil afilado, tengo que confesar impresiona en sus primeras imágenes aunque luego su interpretación va perdiendo algo de fuerza a medida que te acostumbras a ella. A destacar también los papeles del reparto masculino, especialmente  Josep María Pou y Daniel Giménez Cacho. Muy buena elección de rostros.

 Me da la sensación que Blancanieves se mueve entre el terreno de lo experimental, simbólico y fetichista y el cine comercial, narrativo, explícito, convencional. Como si los responsables de levantar la película hayan querido construir una obra que contentase a todo tipo de público. Aquí es donde la película te puede dejar algo insatisfecho, a no querer jugar a una liga en concreto, sentir como necesita deambular de un estilo a otro (puede que haya sido más por razones lógicamente comerciales que por otra cosa) y es en esas ocasiones donde la peli abandona el dramatismo y la sugestión necesaria que la producción promete.

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