Django (des) encadenado: Apoteosis pulp

Por Xavi Granda

El pasado viernes fui invitado al pase de prensa de la nueva película de Quentin Tarantino, uno de los estrenos más esperados de la temporada. El retraso en el inicio de la proyección, unido a la larga duración de la cinta –bordeando las tres horas– hizo que me perdiera el epílogo, ya que tenía que entrar en directo en mi colaboración de cada viernes en Onda Cero Barcelona.

A pesar de no haber visto la película en su integridad, creo que estas líneas pueden ser un buen prolegómeno para el que se anime a ver este western (que transcurre en su mayor parte en el sur de Estados Unidos), un particular homenaje a los ‘spaguettis’ de finales de los 60 y principios de los 70.

La cinta cuenta la historia del Django del título, encarnado por Jaime Foxx, un esclavo que es liberado y formado como cazarrecompensas por un peculiar sacamuelas –insigne Christoph Waltz–. Sin embargo, todos los pensamientos de Django se centran en recuperar a su esposa, una negra educada en alemán y que responde al exótico nombre de Brunilda von Shaft (porque se supone que es la bisabuela de Shaft) y que encarna Kerry Washington, repitiendo de nuevo con Foxx como pareja como ya sucedió en Ray. Y, para ello, dentista y liberto emprenderán una misión suicida para lograrlo. Como se ve, Tarantino hace gala de su proverbial capacidad para hilar numerosos hitos de la cultura popular.

La película, como no podía ser de otra manera, es un exceso de 164 minutos: la sangre mana a chorros, las pistolas parecen tener 200 balas en la recámara y se tiran al suelo como en las películas de Hong-Kong, las peleas cuerpo a cuerpo llegan a provocar incomodidad, la tensión antes de la acción se demora llegando a crispar los nervios… todo conducido a denunciar la esclavitud en Estados Unidos, uno de las páginas más negras de la historia de la humanidad.

Foxx cumple en su papel protagonista, pese a que Tarantino tenía en mente a Will Smith para hacer de Django. Y, como se ha comentado, Waltz ofrece otra lección actoral y se convierte en uno de los principales candidatos a recibir la estatuilla de la Academia como mejor secundario. Leonardo DiCaprio logra que pensemos que interpreta a un ser repugnante, mientras que un irreconocible Samuel L. Jackson abre el tarro de las esencias y borda una actuación hilarante como su servil criado.

Entre los cameos destaca uno sin pena ni gloria a cargo de Don Johnson (en DjangoFrancoNeroel que, al parecer, sustituyó en el último momento a Kevin Costner): su envejecimiento parece pésimo adrede, con un bigote de pega que está a punto de caer en cada plano. Franco Nero, el Django original, se enfrenta en un breve diálogo al Django de Tarantino y demuestra una vez más que cuarto y mitad de escarola tienen más expresividad facial.

La diversidad de las músicas de las bandas sonoras es una seña de identidad de Tarantino. Y, de nuevo, vemos como clásicos del spaghetti de Bacalov y Morricone se mezclan con Jim Croce, la música de Jerry Goldsmith de Bajo el fuego, John Legend o James Brown y 2Pac, logrando el imposible de mezclar funk y hip-hop con cine del oeste.

Otro aspecto en el que es un maestro es en los diálogos absurdos y en las situaciones cómicas. Destaca especialmente una con encapuchados del KKK, los monólogos de lenguaje rebuscado recitados por el gran Waltz y el espectacular traje azul eléctrico del protagonista. Los parajes naturales también son protagonistas, especialmente los invernales de Jackson Hole (Wyoming) y los sureños de Luisiana. Y, como no podía ser de otra manera, incorpora el grito Wilhelm una vez más, una historia que conocí gracias al genial Alfred López y su estupendo blog Ya está el listo que todo lo sabe:

En resumen, un filme recomendado a fans de Tarantino y del spaghetti western, un pasatiempo que supone un hito más en la carrera del de Tennessee y que nos hace preguntarnos a qué género homenajeará en su próximo proyecto. ¿Pagaría una entrada para ver el final de Django Desencadenado? Sólo si hiciera mucho frío y no tuviera nada que hacer en las siguientes tres horas. Pero la compraré en DVD cuando la regalen con el periódico y la volveré a ver con agrado.

DjangoLibro P.D. Una recomendación: Para aquellos que quieran descubrir la aventura de los westerns rodados en Almería, el excelente libro de Rafael de España Breve historia del western mediterráneo (Glenat) es obligatorio. Está descatalogado, por lo que toca rebuscar en internet y librerías de viejo.

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