Django Desencadenado – Tarantino Desatado

Django es un esclavo cuyo brutal pasado le lleva con el cazarrecompensas alemán, el Dr. King Schultz. Ambos emprenden la búsqueda y captura de los delincuentes más buscados del Sur, que los guiará hacia Calvin Candie, el dueño de “Candyland”, un lugar donde los esclavos son preparados para luchar unos contra otros por diversión, allí Django y Schultz levantan la sospecha de Stephen. Durante su viaje se verán obligados a escoger entre la independencia y la solidaridad, el sacrificio y la supervivencia.

 “You had my curiosity but now you have my attention”

Vale la pena…

– Si eres fan auténtico de éste loco y apasionado del séptimo arte llamado Quentin Tarantino, estás de enhorabuena. Creo que no se aleja demasiado de la senda y el tono que impregnó en Malditos Bastardos, con sus míticos villanos, diálogos jugosos, escenas planificadas de una tensión sublime, lujosa ambientación y fotografía, derroche de violencia estilizada, conversaciones aparentemente banales alrededor de una mesa dónde sus personajes se regodean con la comida y la bebida… Tarantino, puede que no se auto exija demasiado en desarrollar cierto transfondo en sus historias como hacía en sus primeros films (Resevoir Dogs, Pulp Fiction), pero nadie le puede achacar que es fiel a si mismo, a su estilo y a su manera de narrar. Algo que muy pocos directores de Hollywood pueden permitirse.

– Para ver una de las mejores interpretaciones de Leonardo DiCaprio como villano de la función (creo que hasta la fecha no había interpretado a un hijo de su madre tan cruel). Al igual que el poder deleitarnos con el siempre brillante actor austriaco Christoph Waltz, que aunque aquí se le ven algunos dejes de coronel Hans Landa, (papel que le dio el Oscar en Bastardos), éste tipo parece que no actúa mal aunque se lo propusiese. Su personaje, rico en matices y contrapunto perfecto para la historia, se ejerce como prota entrañable cuya sola presencia en pantalla eleva la calidad de la película. No hay que olvidar a Jamie Foxx (ganador del Oscar por Ray) quién cumple con su papel de Django – y al que parece que Tarantino ha rescatada del ostracismo ya que parecía que su estrella se estaba apagando y a Kerry Washington, que aunque puede pasar desapercibida entre tanto peso pesado, es un agradable descubrimiento. Y como no, Samuel L. Jackson en el rol de negro racista, un cabrón que en algunos momentos te infunde comicidad y terror a partes iguales.

– La música vuelve a ser un punto primordial para darle fuerza a sus imágenes, parece que Tarantino rebusca en sus archivos musicales para adornar de la mejor manera posible sus secuencias en función del tema se que está tratando.

– La imagen. Digna de estudio y análisis por parte de los estudiantes de fotografía de cine. Las panorámicas que te envuelven, los planos tanto exteriores (pasamos por todas las estaciones del año con toda naturalidad) como interiores (ese uso de los candelabros) son cálidos y embriagadores. No es casualidad. El responsable es un tal Robert Richardson (ganador de 3 Oscars – JFK, El Aviador y La Invención de Hugo)

 fotonoticia_djangoUnchained

Pero…

– En función de la paciencia que dispongas y de tu grado de empatía con el cine de este señor, se te puede hacer un poco larga.

– Puede pecar de cierto ritmo interno en el desarrollo de la historia, estructurada claramente en tres diferentes bloques, notamos ligeramente que la última parte por muy necesaria que sea para acabar con buen sabor de boca, se alarga en exceso.

– Es un film dónde Tarantino hace lo que le da la gana; te desconcierta, homenajea, te regala frases antológicas, te hace sonreír y no escatima planos violentos…  pero nunca te aburre. Esto puede jugar a su favor o en su contra, para bien o para mal. Depende del grado de implicación y de exigencia por parte de espectador.

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Un pensamiento en “Django Desencadenado – Tarantino Desatado”

  1. Bueno, yo vi esta película hace un par de semanas y la verdad es que me dejó una sensación un tanto agridulce. La peli me tuvo muy enganchado durante gran parte de la proyección, especialmente por la jugosidad de los disparatados diálogos entre los personajes y la interpretación exquisita del señor Waltz (¿el nuevo “chico Tarantino”?), del señor DiCaprio y del señor Jackson (el amigo Foxx no me terminó de convencer…). Pero hay un claro punto de inflexión (léase de bajada), en el cual la película para mi perdió todo interés, un momento en el cual la mente de Tarantino se cortocircuita y nos suelta una vomitona final bastante difícil de encajar. Es como si Tarantino nos dijese “Porque si, porque yo lo valgo y esta película yo la termino como me salga de la punta del nabo!!”. Tarantino es un grande, eso no hay quien lo niegue, y su legado ha marcado toda una generación, pero por esa misma razón se le tiene que pedir más, se le tiene que exigir más. Cualquier cosa no vale, cualquier rayadura mental no vale, por muy tarantinesca que sea. Posiblemente el bajón fue mayor por el hecho de que la sensación inicial es que estábamos ante una gran obra, otro “coup de chapeau” del irreverente maestro del cine de acción desenfadado. Aun así, no me arrepiento de haber pagado los correspondientes 10 euros de acceso a la sala de proyección e invito a todo el mundo a que pruebe suerte y se atreva a adentrarse, una vez más, en la fascinante pero retorcida mente de Quentin Tarantino.

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