Perdida: Fincher vivisecciona el matrimonio y el circo mediático

Por Xavi Granda

Este viernes llega a la cartelera Perdida, la esperada nueva película de David Fincher, adaptación del best seller de Gillian Flynn. En este caso, los puristas no podrán quejarse de falta de fidelidad al libro, porque ha sido la propia autora la que ha adaptado su obra a la gran pantalla, aunque con determinados cambios para no ahuyentar ni a los lectores ni a aquellos que no la hayan leído.

Perdida cuenta la desaparición de una atractiva joven, el día de su quinto aniversario de boda, en un pequeño pueblo en medio de la nada en el medio oeste estadounidense, la casa aparece revuelta y con signos de violencia. El marido, interpretado por Ben Affleck, acude a la policía y a la prensa, iniciando el habitual circo que se monta en este tipo de casos, que se ve multiplicado porque la desaparecida fue la protagonista de “Amazing Amy”, una serie de libros infantiles y, por este motivo, conocida y adorada por todos. En paralelo vemos el inicio de la relación, cómo esta se va deteriorando y que mucho de la imagen ideal proyectada es una gran mentira.

No contaremos más para no desvelar la trama, pero debe señalarse que la británica Rosamund Pike está excelsa en el papel de la perdida y gélida Amy y, si sabe elegir sus próximos papeles, se convertirá en una superestrella. Siempre quedará la duda de lo que podría haber sido la película si la hubiera interpretado Reese Whiterspoon, que compró los derechos de la novela para protagonizar la adaptación y que finalmente se ha limitado a producirla.

Affleck, que paró sus proyectos tras el éxito de Argo para protagonizar la cinta, se mete a la perfección en su papel de marido bobalicón al que arrastran las circunstancias y que acaba siendo convertido en un pelele.

Completan el reparto un turbador Neil Patrick Harris (en el papel de fan adorador de la desaparecida), un divertidísimo Tyler Perry como abogado killer que defiende a alguien al que todos creen culpable (y que copia con gracia los tics de Johnny Cochran representando a OJ Simpson) y la relativamente poco conocida Carrie Coon como la hermana y confidente del personaje de Affleck. Completa el reparto la eficaz Kim Dickens (The Blind Side, Casa de arena y niebla) como la policía encargada del caso y, en breves pero determinantes papeles de presentadoras, Missi Pyle y Sela Ward, esta con un parecido asombroso con Ana Rosa Quintana. Ojo también a Emily Ratajkowski, otro valor en alza.

El acierto de la historia de Perdida es que podría haberse centrado en la desaparición de una bella joven, querida por todos, y el posterior desenlace. Pero va mucho más allá y explica, diseccionando con un bisturí, los motivos por los que un matrimonio admirado está en realidad en fase de putrefacción. En paralelo, vemos cómo el periodismo basura huele el olor a mierda y despliega todas sus baterías para ofrecer al espectador su ración diaria de “tele-realidad”, y cómo personas anónimas hacen lo que sea por chupar cámara o por ser trending topic en las redes sociales. Flynn, que trabajó como crítica de televisión, realiza así un gran ajuste de cuentas con su pasado.

El trabajo de Fincher es excelente: los actores están espléndidos, capta perfectamente el ambiente de esos pueblos anodinos bañados por la luz del crepúsculo (como siempre de la mano de su socio Jeff Cronenweth, con el que ha trabajado en El club de la lucha, La red social, etc), el guion va graduando perfectamente el drama, con unas gotas demoledoras de humor negro y que, al comenzar y acabar igual, permite completar un círculo aterrador, que deja sin aliento al espectador. La música, del alma mater de Nine Inch Nails Trent Raznor y de Atticus Ross, se sustenta en colchones de sintetizadores que casan perfectamente con el tono sombrío de la cinta. Las dos horas y media pasan como un suspiro e, incluso, dejan ganas de más.

En resumen, tras el relativo fracaso de la adaptación de la primera novela de la saga Millenium, Fincher retoma la senda de calidad de The Social Network, El curioso caso de Benjamin Button, Zodiac, Panic Room, El Club de la lucha, The Game, Seven…, clásicos modernos a los que se une, con todo merecimiento, esta Perdida. La única duda que me planteo es si encontrará algún día una historia que pueda contar en 90 minutos, o menos.

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