DOS DÍAS, UNA NOCHE: EL PODER DE LA SOLIDARIDAD EN LA EUROPA PRECARIA

“No debes rendirte, debes luchar”

Valoración personal (8.5/10)

Vale la pena…

Como si de una trepidante película comercial americana se tratase, los Dardenne nos presentan una atractiva premisa argumental, digna de un taller de guión de cine: una mujer tiene un fin de semana para intentar convencer a sus compañeros de renunciar a su prima para que pueda conservar su puesto de trabajo. Hábilmente los directores belgas aprovechan para adentrarnos en esa Europa precaria, convaleciente, azotada y ahogada por la crisis, y donde el poder capitalista empresarial hace y deshace sus plantillas sin miramientos.

Los Dardenne nos remueven en nuestro asiento y, sin hacer saña de ello, nos colocan la lupa en esa clase media obrera europea que pasa desapercibida, donde un importante sector de la población intenta mantenerse a flote, no desfallecer cuando la temible sombra del trabajo precario y el paro acecha, y al mismo tiempo aspiran a subir de clase abrazando el consumismo. Un inteligente análisis de reflexión acerca del principio de la solidaridad y la jerarquía de valores que impera en nuestra sociedad.

Una implicada Marion Cotillard que por momentos nos hace olvidar que estamos ante una estrella de Hollywood. Acostumbrados a rodar con actores no muy conocidos, sorprende la arriesgada decisión de los directores de otorgar un papel de semejantes características a una actriz con renombre y caché como es la actriz parisina. La oscarizada intérprete responde con creces a la confianza de los belgas, creando un personaje nada fácil de construir; posdepresiva, herida, vulnerable, frágil, pero con brotes de fortaleza que, apoyada por su marido (un solvente Fabrizio Rongione), consigue avanzar hacia el final y no decaer.

A través del personaje Sandra, nos introducimos en diferentes microcosmos sociales, poblado de inmigrantes, como no podía ser de otra manera, pero también proletarios con sueños, miedos, frustraciones y aspiraciones, que luchan por defender lo suyo y ser coherentes con ellos mismos, y donde para algunos es más importante dar que recibir.

Como suele ser habitual en los trabajos de los Dardenne, el guión es habilidoso y sin contemplaciones. Directo al grano. Un estilo narrativo que nos envuelve desde un primer momento gracias a su formato semidocumental, cámara al hombro y con gran coherencia de escala de planos. Nos acercamos a los personajes, sufrimos y empatizamos con ellos, asistimos a una montaña rusa de emociones en donde nos aventuramos con la protagonista en la lucha por su dignidad.

Dosdías2

Pero…

Prácticamente ningún pero se le pueda achacar. Estamos ante una película instructiva, realista, luminosa, esperanzadora…, que puede percibirse algo lenta, pausada y algo reiterativa; estilo que suele caracterizar al cine de los hermanos belgas. Un ritmo al que posiblemente no estemos habituados, al que le debemos un mínimo esfuerzo, pero que al final del metraje lo agradecemos por habernos hecho vibrar con el desafío personal de esta mujer por recuperar su autoestima, y cuya mayor victoria ha sido resistir y luchar hasta el final.

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