MATAR AL MENSAJERO: PODER, CORRUPCIÓN, MENTIRAS… Y PERIODISMO

Por Xavi Granda

Hoy se estrena Matar al mensajero, un apasionante thriller político que cuenta la historia real de Gary Webb, el periodista que destapó a mediados de los 90 el escándalo de financiación de la Contra nicaragüense por parte de la CIA. La agencia, mediante la importación de cantidades masivas de cocaína que fue finalmente procesada como crack, enganchó a millones de personas a las drogas para conseguir dinero con el que financiar sus programas en Centroamérica.

La película, dirigida por Michael Cuesta (conocido por Homeland), está monopolizada –y producida– por un enorme Jeremy Renner. Ambos trabajaron juntos hace 10 años, en la para mí desconocida 12 and Holding. Tras saltar al estrellato por la puerta grande con En tierra hostil, Renner ha mantenido un alto nivel con grandes interpretaciones en cintas como The Town, Ciudad de Ladrones, La gran Estafa Americana o El Asesinato de Jesse James por el Cobarde Robert Ford. En paralelo, ha hecho incursiones en cine más mainstream como Los Vengadores, Misión Imposible: Protocolo Fantasma o El Legado de Bourne. Correremos un tupido velo sobre Hansel y Gretel: Cazadores de Brujas, que supongo que le permitió comprarse una mansión en Beverly Hills con una piscina en forma de riñón.

La película comienza en lo alto de una montaña rusa, cuando el periodista acude a casa de un presunto traficante para entrevistarlo, y la policía asalta el domicilio y se llevan detenidos a ambos. En el artículo subsiguiente, en el que cuenta la historia de que las posesiones decomisadas a narcos nunca se devuelven (aunque estos sean inocentes), la editora del periódico decide editar un párrafo con información “sensible”, por lo que Webb decide, como protesta, eliminar su nombre en la autoría del trabajo: un detalle que marca claramente de qué pasta está hecho su personaje.

La trama avanza cuando el personaje interpretado por Renner recibe la llamada de una misteriosa mujer (interpretada por Paz Vega), proporcionándole un dosier de los servicios secretos que abrirá una caja de Pandora, y que revelará una de las historias más vomitivas de los últimos 30 años: al no conseguir apoyo del Congreso para financiar la guerra contra el comunismo, la CIA optó por importar millones de toneladas de droga y, con los beneficios, alimentar la Contra.

Vamos viendo cada paso de la investigación en Nicaragua y Washington y cómo comienzan entonces los problemas, tanto del medio (un pequeño periódico californiano) como del propio periodista, que es literalmente triturado por el sistema. Pero no se pinta como un héroe; el guión de Peter Landesman (Parkland), con aportaciones de libros de Nick Schou y el propio Webb, muestra también a un personaje con sombras, lo que es de agradecer.

Renner está acompañado por un gran reparto de secundarios, en su gran mayoría masculinos con breves papeles. Destacan un soberbio Barry Pepper como fiscal de mirada de acero, el eficaz Tim Blake Nelson como defensor de narcotraficantes y la impresionante presencia física de Michael K. Williams, que prácticamente repite su inolvidable papel de Omar en The Wire.

Brillan también en sus breves papeles Andy García, Oliver Platt, Michael Sheen y un irreconocible Robert Patrick, pero si me tengo que quedar con uno el premio se lo lleva la filigrana de Ray Liotta, que prácticamente construye su personaje con la voz.

Quizá el único fallo de la película es que los personajes femeninos quedan muy desdibujados. Paz Vega, tal y como dice su personaje es “la tía buena” latina. El papel de Mary Elizabeth Winstead, como editora atrapada entre la obligación y la fascinación, da la impresión que tenía más espacio para crecer. Rosemarie DeWitt, como esposa de Webb, se lleva el papel más lucido.

Cuesta opta por el estilo cámara en mano tan conocido de los fans de Homeland, con un montaje trepidante y momentos de descanso que permiten que Renner se luzca simplemente con una mirada o un gesto. La banda sonora, de Nathan Johnson (autor de las partituras de Looper o Brick, entre otras), es eficaz y está bien ligada, con grandes canciones de The Clash, Pearl Jam o Mott the Hoople.

En resumen, una gran película de cine político y periodístico que encantará a los fans de las “conspiranoias”. Y un escalón más de Mr. Renner hacia el galardón de ser considerado uno de los mejores actores de su generación.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s