Dunkerque: Nolan, maestro del tiempo

Por Xavi Granda

La nueva película de Christopher Nolan te coge por las solapas en el primer segundo de proyección y no te suelta hasta 107 minutos después. Y tiene mérito, porque cualquier aficionado a la Historia conoce perfectamente el final de la Operación Dynamo: una derrota y una huida precipitada del ejército británico, que propició una victoria sobre Hitler pocos años después.

Sentimos el miedo, la espuma del mar, las salpicaduras, los picados de los Stukas, el vigor de los torpedos, la incertidumbre, la lucha por la supervivencia, la angustia en la playa… Es una película que capta el horror de la guerra quizá como nadie había logrado desde Spielberg en Salvar al soldado Ryan. Y con más mérito, si cabe, porque lo hace sin vísceras y mutilaciones.

La coronación de Nolan es triple, como guionista, productor y director. Él ha confesado que siempre quiso rodar esta historia, pero que no se ha sentido preparado hasta ahora. La apuesta por no llenar la auténtica playa de Dunkerque de evacuados hechos de CGI aporta mucha naturalidad a la cinta. Los efectos visuales son increíbles: vemos barcos zozobrando y combates aéreos que nos meten dentro de la carlinga del Spitfire. La extraordinaria música de Hans Zimmer aporta unas cotas sublimes de drama y de épica cuando estas son necesarias. Y la elegante fotografía IMAX y en 70 mm de Hoyte Van Hoytema –con prodigiosos planos secuencia– nos introduce en plena acción.

Pero quizá lo más interesante de la película es cómo maneja Nolan el tiempo, como ya sucedió en su lejana Memento. La trama funciona en tres ejes: el primero es el muelle en el que las tropas británicas esperan ser embarcadas durante una semana; el segundo es el viaje de un día en un pequeño barco de recreo de tres civiles que tratan de salvar soldados en Dunkerque; el tercero y último es un combate aéreo que dura lo que tarde en agotarse el tanque de combustible, apenas una hora. Las tramas y los tiempos se entrecruzan hacia atrás y hacia delante, creando momentos de muchísima emoción. En este punto, el británico se muestra como un genio del guion.

El reparto coral (e íntegramente masculino) incorpora caras poco conocidas por el público en general, con solventes veteranos. Pero la mezcla funciona perfectamente: el debutante en cine Fionn Whitehead aporta la frescura necesaria y el pánico del joven soldado que solo quiere sobrevivir.

Está bien flanqueado por el francés Damien Bonnard y por Aneurin Barnard. La estrella del pop Harry Stiles, del grupo One Direction, no desentona y seguro que arrastrará a muchas de sus fans a ver una película de guerra por la que, sin él, jamás hubieran pagado una entrada.

Entre los veteranos destaca Tom Hardy, en un papel en el que los ojos lo dicen casi todo, ya que vuelve a tener la cara cubierta por una máscara, en este caso de piloto.

Cillian Murphy abandona su papel de tipo turbio y compone un personaje frágil muy logrado. Por su parte, Kenneth Brannagh da un recital de actor ‘intensito’, mientras que mi favorito es el ganador del Oscar Mark Rylance, todo un recital de contención.

En resumen, una extraordinaria cinta bélica que arrasará en las taquillas de todo el mundo y que le propiciará a Nolan, si cabe, aún más crédito. Los rumores apuntan a que tomará los mandos de la franquicia Bond. Permaneceremos atentos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s